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Crónica municipal | Un Pleno plano y plomizo

Vista parcial del Pleno de noviembre- Foto: Diego Pedrosa

El Pleno de noviembre fue trabado, sin aristas ni fogonazos: una sesión de trámite cuya quietud solo rompieron los bostezos discretos, el roce de los papeles, y el esfuerzo del cronista por encontrar un titular acorde con el momento.

Juan Torres.- El gran Baudelaire dejó escrito que hay que ser sublime sin interrupción. Pero incluso él sabía que una exigencia tan extrema es imposible de mantener, y más en la vida municipal, siempre tan intensa.

De modo que el pleno ordinario de noviembre demostró que el aburrimiento y el prosaismo puede incluso con los más voluntariosos. Y así, el jueves 27, a partir de las 18 horas, el orden del día avanzó como quien recita una lista de la compra.

Biogás para abrir boca

Peor aún, la media hora anterior, la que se dedica a las preguntas directas de lo vecinos, se convirtió también en un déjà vu perfectamente prescindible, que convendría revisar en lo sucesivo.

Y es que, como en todos los plenos de los últimos tiempos, allí se presentaron los integrantes de la Plataforma Stop Biogás y formularon las preguntas de siempre -que no son preguntas, sino soflamas- con un poco menos de entusiasmo que otras veces, y que fueron contestadas por el Alcalde con la misma solvencia con que un alumno aventajado de antaño hubiera recitado la lista de los reyes godos. Nada nuevo.

Entrados oficialmente en materia, las actas de las sesiones del 30 de octubre y del 11 de noviembre salieron adelante sin debate, sin sorpresa y sin que nadie pareciera especialmente interesado en revisitar lo ocurrido entonces. Una rutina administrativa que el pleno despachó con la misma energía que se pone al pasar páginas.

Adhesión a la Red de Salud de la Comunidad de Madrid

El tercer punto, la adhesión a los estatutos de funcionamiento de la Red de Salud autonómica (expediente 18492/25), generaba a priori expectativas de algo más que contenido. Pero no: se resolvió de forma mecánica, con la exposición mínima del dictamen y unas intervenciones tan contenidas que parecían susurradas.

El asunto, sea el que sea, parecía venir ya cocinado en comisión y este cronista no fue capaz de entender nada. A veces pasa: hay temas que solo pasan por el Pleno a efectos legales, pero que vienen ya trabajados, y enonces el común de los mortales no se entera bien. Sobre todo, si el común de los mortales, como quien esto escribe, no está preparado para las sutilezas.

Declaración institucional del 25N: acuerdo sin debate

El cuarto punto aportó el único gesto político visible: la declaración conjunta de PP, PSOE, Ganemos y Más Madrid por el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia de Género. Ya se había guardado un minuto de silencio al comienzo del pleno. Ahora se leyó un texto solemne y consensuado al que no se añadió nada que no estuviera ya escrito.

Por razones que se nos escapan, los grupos municipales habían decidido que en ese asunto no habría intervenciones. Y no las hubo, pero, a la hora de votar, Vox votó en contra. No es fácil de entender que un voto en contra no se explique, igual que no se entiende que no se explique un voto a favor.

Al parecer, la Junta de portavoces lo había decidido sí. Escuetos que estaban todos, ese día.

Control, fiscalización y el largo “decir sin decir”

En la parte de control, el Plan Anual de Control Financiero 2025 llegó al pleno para simple dación de cuenta. Sin discusión política, sin traducción a un lenguaje comprensible para el vecino medio, y sin más movimiento que el del secretario pasando al punto siguiente.

Le siguieron los decretos, resoluciones y bandos del Ejecutivo municipal, enumerados sin comentario. Otro tramo del pleno que funcionó como bandeja de salida administrativa.

El punto de mociones presentadas fuera del orden del día, que en otras ocasiones había animado nuestro particular hemiciclo, esta vez apenas levantó brisa. Y en ruegos y preguntas no hubo nada especialmente reseñable, más allá de la liturgia propia de cada grupo por dejar constancia de algún asunto menor.

Una ensalada sosa

La sesión terminó como empezó: sin conflicto, sin relato, sin chispa. Un pleno sin vértebra política, plano y cortés, donde todo parecía ya previamente decidido.

Quizá haya días así, inevitables, como quien atraviesa una tarde de noviembre sin luz. Este cronista es consciente de que no se puede ser sublime sin interrupción, pero un poco de sal sí le podían haber puesto a la ensalada.

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