ColmenarAlDía

De Adamuz a Minnesota

Mis colaboradores, con ese desparpajo que da la juventud, me hicieron el otro día una observación tan incómoda como pertinente: nuestro énfasis en lo local —razón de ser de este periódico— puede acabar, si no estamos atentos, estrechando en exceso el foco informativo. Entre Adamuz y Minnesota hay miles de kilómetros, pero también un hilo común de hechos que, aun pareciendo lejanos o ajenos, nos afectan, nos explican y nos interpelan. A veces, concentrarnos demasiado en lo cercano nos impide ver ese hilo y comprender mejor lo que ocurre aquí.

El accidente ferroviario de Adamuz, con 45 víctimas mortales y un buen número heridos y familias afectadas, nos ha golpeado estos días como sociedad. Lo mismo sucede con los problemas persistentes del servicio de cercanías en Cataluña, tan parecidos a los nuestros pero mucho más exagerados, que vuelven a poner sobre la mesa cuestiones de gestión pública, inversión y responsabilidad política. Son hechos que leemos como nacionales, pero que dialogan de forma directa con debates que también tenemos abiertos en nuestro entorno más próximo.

Algo parecido ocurre cuando miramos más lejos. La regularización anunciada esta semana por el Gobierno español de cerca de medio millón de personas migrantes tiene consecuencias sociales, económicas y administrativas que no se quedan en el plano abstracto. Y lo que sucede en Minnesota, en Estados Unidos, con episodios de tensión vinculados al control migratorio y al uso del poder público, nos recuerda que determinados dilemas atraviesan democracias muy distintas entre sí.

Nada de esto es ajeno a Colmenar Viejo. Lo local no vive aislado, sino conectado a dinámicas más amplias que influyen en nuestra convivencia, en nuestras expectativas y en la forma en que entendemos lo público. Mirar más allá no es una distracción: es una forma de comprender mejor nuestro propio entorno.

Por eso, desde Colmenar al día nos proponemos reforzar esa doble mirada. Mantendremos el foco en lo cercano, pero sin renunciar a situarlo en un contexto más amplio cuando sea necesario. No se trata de perder identidad, sino de ganar perspectiva. Y agradezco muy sinceramente a mis jóvenes colaboradores que me lo hayan hecho ver.

Hasta la semana que viene.