ColmenarAlDía

Aroma preelectoral

Empieza a notarse. No hace falta que nadie lo anuncie ni que aparezcan aún grandes gestos ni palabras altisonantes. Basta con escuchar algunas conversaciones, leer ciertos comentarios, percibir un leve cambio en el clima. Las elecciones municipales aún quedan lejos —algo más de un año—, pero el tiempo político tiene sus propios relojes, y algunos ya han empezado a andar.

No es necesariamente una mala noticia. Al contrario. La política local, cuando funciona, es una de las formas más sanas de participación democrática. Habla de lo cercano, de lo cotidiano, de aquello que afecta directamente a nuestra vida: el barrio, los servicios, el espacio compartido. En un municipio como Colmenar Viejo, además, con una población en constante crecimiento, con muchas personas que se han incorporado en los últimos años y muchos jóvenes accediendo por primera vez al voto, los procesos electorales pueden actuar como un elemento de integración cívica, una invitación a interesarse por el lugar en el que se vive.

Que haya debate, propuestas, miradas distintas sobre el futuro común no solo es legítimo: es deseable. Una ciudad sin conversación pública es una ciudad dormida.

El problema aparece cuando ese interés se transforma en ruido. Cuando la discusión se sustituye por el enfrentamiento, la discrepancia por la descalificación y la crítica por la bronca permanente. El clima preelectoral tiene ese riesgo: que la intensidad gane terreno a la reflexión y que la polarización acabe ocultando aquello que, en realidad, nos une más de lo que creemos.

Desde Colmenar al Día creemos en la primera parte de ese proceso y desconfiamos de la segunda. Apostamos por una política local viva, exigente y participada, pero no por una política crispada. Por el debate informado, no por el choque gratuito. Por el interés ciudadano, no por el desgaste colectivo. Queda tiempo. Y precisamente por eso es buen momento para decirlo con calma: lo que está en juego no es solo un resultado electoral, sino la calidad de la conversación que mantengamos de aquí a entonces.