Colmenar Viejo acogerá el sábado 28 de marzo la XXI Pasión Viviente en el entorno de la Basílica de la Asunción, una representación con 250 figurantes y catorce escenas abiertas al público.
AP. – El entorno de la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora se vuelve a convertir en escenario de la Pasión Viviente el sábado 28 de marzo, a partir de las 20:30 horas. La representación, que alcanza su XXI edición, reunirá a cientos de figurantes y recorrerá distintas escenas de la Pasión de Cristo en calles próximas al templo y en su interior.
En Colmenar al Día hemos hablado con María Ángeles Isidro, una de las coordinadoras y fulgurante en el cuadro de El Sepulcro, para conocer cómo se organiza y vive esta cita desde dentro.
Una representación que se prepara durante meses
María Ángeles Isidro explica que la organización no se limita a la noche de la representación. “No lo vivimos solamente ese día. Empezamos a organizar así que pasa la Navidad”, señala, al describir una preparación que se prolonga durante semanas y que implica vestuario, sonido, luces, atrezzo, maquillaje y coordinación con el Ayuntamiento y con la Policía.
La vecina, que lleva más de quince años vinculada a la Pasión, recuerda que el trabajo se reparte entre distintos equipos. “No tenemos cargos como tal, sí que hay una organización que colabora más intensamente, porque hay que hacer muchísimas gestiones”, indica. En su caso, la coordinación de El Sepulcro es una de sus tareas habituales, aunque insiste en que la implicación es colectiva y cambia según las necesidades de cada cuadro.
El recorrido comenzará en la calle de la Colmena del Cura y recreará escenas como la Entrada a Jerusalén, la Última Cena, el Prendimiento, el Calvario, la Crucifixión o la Resurrección. Según la nota municipal, la propuesta se ha consolidado como una de las citas más concurridas de los días previos a la Semana Santa y se apoya en el trabajo altruista de quienes participan en la escenificación.
Entre el vestuario, el maquillaje y la búsqueda de figurantes
La coordinación de una representación de este tamaño exige una preparación precisa. Isidro detalla que cada cuadro tiene su responsable y que el grupo de organización reparte tareas concretas a lo largo del año. “Cada uno de nosotros tiene un capítulo, un apartado dentro de lo que es global”, explica, citando áreas como vestuario, telas, comunicación o cartelería.
El vestuario, añade, se ha ido ampliando con el paso de los años y suele ser propiedad de la organización. Algunas prendas se prestan y se devuelven lavadas y planchadas, mientras que otras se reservan para escenas concretas, como las de romanos o guardia judía, que requieren un cuidado especial. También el atrezzo se conserva de una edición a otra, aunque algunos elementos, como ramos de olivo o plantas para determinados cuadros, se preparan expresamente cada año.
Uno de los retos es completar el reparto. Isidro reconoce que pasan semanas buscando figurantes para algunos papeles, sobre todo para los apóstoles o para los cuadros más exigentes. “Llevo unos cuantos domingos buscando hombres como apóstoles”, comenta, aunque subraya que en la representación participan personas con perfiles muy diversos.
La Basílica se convierte en escenario
La coordinadora define la Pasión Viviente como una forma de transmitir historia, arte y tradición a través de una representación abierta al público. A su juicio, cada edición introduce matices nuevos en los decorados, la composición de los cuadros y la puesta en escena de cada momento.
El cartel de este año, elaborado con la colaboración del fotógrafo Christian Kempis y refleja dos momentos centrales de la representación. Para Isidro, se trata de mostrar un trabajo visual y cuidado que atrae cada año a vecinos y visitantes.
La organización invita a acudir al evento, aunque advierte de que la duración total depende del número de asistentes. “Sabemos cuándo empieza, no cuándo acaba”, resume Isidro. La experiencia, asegura, continúa atrayendo a miles de personas y mantiene viva una tradición local que combina patrimonio, participación vecinal y puesta en escena.










