Colmenar Viejo vivirá el 10 de junio una concentración de familias y docentes del Héroes del 2 de Mayo para denunciar temperaturas de hasta 40 grados y exigir soluciones urgentes.
AP. – Colmenar al Día ha hablado con Marta Capitán, portavoz de las AMPA, organizadoras de la protesta, y el diagnóstico es demoledor: un colegio de reciente construcción que, lejos de ofrecer condiciones dignas, se ha convertido en un espacio donde el calor aprieta desde primera hora y donde las familias ya preparan acciones ante las administraciones.
Un colegio nuevo convertido en horno
El CEIP Héroes del 2 de Mayo no llega a cumplir una década y, sin embargo, arrastra desde hace años un problema que las familias consideran inasumible. Capitán recuerda que la última fase del centro se terminó en 2023 y que, aun así, la situación térmica sigue siendo extrema. “Nos sorprende mucho porque, siendo un colegio de nueva construcción, estamos teniendo muchísimos problemas con el calor dentro del edificio”, explica.
Las mediciones encargadas por la AMPA a un laboratorio externo dibujan un escenario preocupante. Según esos datos, a las 7 de la mañana ya se alcanzan 29º en las aulas y por la tarde el termómetro llega a rozar o superar los 40º. En el comedor, con fachada acristalada orientada al sur y lucernarios en cubierta, el sofoco empieza a sentirse desde abril y afecta por igual a niños, personal docente y trabajadoras de comedor.
Los efectos no son solo molestos, sino también físicos. La portavoz relata casos de sangrados nasales, desvanecimientos, dolores de cabeza y vómitos. “La enfermera del colegio me ha tenido que llamar en dos ocasiones porque no conseguían parar el sangrado nasal de mi hijo”, cuenta. En algunos momentos, incluso, profesores han optado por dar clase en el pasillo para rebajar el riesgo.

Informes, ventilación y pediatría
Las AMPA sostienen que el problema no se resuelve con el argumento de la ventilación forzada. Capitán insiste en que ese sistema sirve para renovar el aire, pero no para bajar la temperatura, y recuerda que el centro carece de sombras suficientes, arbolado, toldos o fuentes de agua en los patios. “No se piensa desde la base”, lamenta.
Esa crítica coincide con la nota difundida por las familias, que cuestiona la respuesta institucional y señala que la Comunidad de Madrid ha recurrido a explicaciones que no encajan con la realidad del centro. Las familias consideran especialmente preocupante que algunos representantes políticos hayan minimizado la situación aludiendo a que en generaciones anteriores también se estudiaba con calor. Las AMPA sostienen que ese planteamiento ignora tanto la evolución de las temperaturas en los últimos años como las recomendaciones sanitarias actuales, y advierte de que normalizar estas condiciones supone restar importancia a un problema que afecta diariamente a menores y trabajadores del centro.
Además, el colectivo pone el foco en un dato clave. El 4 de junio, la Asociación Española de Pediatría recordó que el bienestar y el aprendizaje se deterioran a partir de los 26 o 27 grados y que superar los 32 supone un riesgo sanitario prevenible para la infancia. Las AMPA consideran que ese pronunciamiento desmonta cualquier intento de minimizar lo que ocurre dentro del colegio.
La protesta del 10 de junio
Las familias han convocado una concentración de urgencia para el 10 de junio a las 8:45 horas a las puertas del centro, con silbatos, gorras y camiseta amarilla. El objetivo es visualizar un problema que, a juicio de las AMPA, se ha cronificado y que no puede seguir tratándose como algo puntual.
La protesta llega también con una hoja de ruta clara. Cuando se cierre el informe técnico, se trasladará el caso a la Fiscalía de Menores, la Inspección de Trabajo y el Defensor del Pueblo. Quieren que se reconozca la situación y que se actúe sin más demora, porque, como recuerdan, el calor no aparece solo en junio.
Capitán insiste en que la petición es sencilla. Reclaman climatización real, sombra, agua y una revisión de las instalaciones pensada para el uso cotidiano del centro. “Que nos escuche el alcalde”, pide, tras varias reuniones en las que, asegura, sintieron que al problema se le restaba importancia.
Las AMPA defienden que no se trata de una cuestión política, sino de salud y de dignidad escolar. Y avisa de que, si el colegio sigue funcionando como un horno, la educación dejará de ser un derecho para convertirse en una resistencia diaria.










