Querido lector, querida lectora:
Decía Oscar Wilde que la vida es demasiado importante como para tomarla en serio. Es una suerte que siempre haya alguna cita de Wilde para facilitar el arranque de un texto que, por una vez y sin que sirva de precedente, quiere ser juguetón y distendido.
Y es que me gustaría empezar el año con una cierta ligereza. No porque falten asuntos serios (en Colmenar, como en la vida, siempre hay un expediente abierto), sino porque también necesitamos —por higiene mental y por pura elegancia— tomarnos a broma a nosotros mismos.
Colmenar Viejo tiene un don muy nuestro: la mezcla. Aquí conviven la gran conversación pública y la microepopeya diaria. Sales pensando en “la actualidad”, sigues atrapado en un debate que empieza con “¿has visto…?” y termina, inevitablemente, en “esto antes no pasaba”. La frase “esto antes no pasaba” es nuestro himno secreto: no importa el tema, siempre queda bien.
En Colmenar al Día seguimos a lo nuestro: mirar cerca, contar bien, no exagerar, preguntar con educación (que es una forma local de insistir sin que te cierren la puerta), y dar espacio a lo que importa de verdad: lo que te toca la vida. Pero hoy quería subrayar lo otro: lo bueno que tiene el día a día cuando se comparte. La plaza, los paseos, el encuentro casual que se vuelve conversación, y el “¿qué tal?” que, por una vez, no es de trámite.
Te deseo un año con ganas de vivirlo: con comidas tranquilas, con charlas sin prisa, con paseos que no sean “para hacer pasos” sino para mirar —y para mirar bien—. Si además te cruzas con alguien amable, considéralo un premio municipal (sin papeles, por suerte). Y si te cruzas con alguien que viene a quejarse… bueno: es tradición, y las tradiciones también sostienen un pueblo. Son nuestra manera de decir “me importas”, aunque a veces suene a “esto es un desastre”.
Gracias por leer, por estar ahí, por escribirnos, por discrepar cuando toca (con esa cortesía inteligente que tanto agradecemos). Que 2026 nos pille con ánimo, con salud y con un poco de humor a mano, como quien lleva un paraguas: no siempre lo usas, pero cuando hace falta, salva el día.
Un abrazo,
Juan Torres