La Asociación Vecinos por Colmenar, creada en 2019, hace balance del primer año de trabajo de su nueva junta directiva, que ha centrado su actividad en recoger demandas vecinales y preparar nuevos proyectos para el municipio.
AP. – Daniel Borona, presidente de la Asociación Vecinos por Colmenar, repasa con Colmenar al Día el primer año de la entidad, una etapa en la que la asociación ha intentado convertirse en altavoz de las inquietudes cotidianas de los vecinos y en interlocutor con las administraciones.
Un año de escucha y consolidación
La asociación llegó con la idea de abrir un canal estable de participación vecinal y, según Borona, el balance es positivo “con los pies en la tierra”. La organización considera que ha conseguido consolidar un espacio de diálogo útil para el municipio.
“Ha sido un año de aprendizaje, de escuchar a los vecinos y de entender mejor las necesidades del municipio”, explica. En ese tiempo, añade, la entidad ha ido tejiendo una red de contactos y seguimiento de asuntos concretos que afectan al día a día de Colmenar Viejo.
Borona resume uno de los logros de este primer año en una idea clara: “Hemos conseguido consolidar un espacio de participación y diálogo que creemos que era necesario”. La asociación insiste en que su papel no es sustituir a nadie, sino trasladar demandas y darles continuidad.
Movilidad, limpieza y servicios, lo que más preocupa
Las cuestiones que más se repiten entre los vecinos tienen que ver con la movilidad, el mantenimiento de espacios públicos, la limpieza, la seguridad y el acceso a determinados servicios. Son, según Borona, los temas que más aparecen cuando la asociación recoge inquietudes en la calle.
También detectan una demanda constante de más información y mejor comunicación sobre los asuntos municipales. “Nuestro principal logro ha sido dar voz a inquietudes que quizá no estaban llegando con suficiente fuerza a las instituciones”, señala el presidente, que defiende la utilidad de ese trabajo de intermediación.
El contacto con las distintas administraciones ha tenido resultados desiguales. Borona habla de una valoración “moderada” y lamenta que, en algunos momentos, hubiera “no tanta receptividad” como les habría gustado. Aun así, asegura que seguirán apostando por “una relación constructiva basada en el respeto y el interés general”.
PAC, urgencias y movilidad, las batallas que siguen abiertas
Entre los avances que la asociación destaca figura la recuperación del servicio médico en el PAC de Colmenar Viejo, un logro que Borona considera compartido con el resto de vecinos y entidades que han sostenido la reivindicación durante años.
La entidad mantiene el seguimiento diario del estado del servicio médico de urgencias. Borona insiste en que esa vigilancia ciudadana sigue siendo necesaria porque la recuperación, aunque importante, todavía no ha cerrado del todo el problema sanitario. “A día de hoy todavía nos afanamos junto a la Plataforma por las Urgencias de los Pueblos para ese seguimiento”, recuerda.
En movilidad, el contacto más intenso se mantiene con el Ministerio de Transportes. La valoración, sin embargo, no es buena: “Por el momento sus respuestas se basan en desinterés y evasivas”, afirma. La asociación, dice, seguirá insistiendo mientras ve que las quejas vecinales no encuentran respuesta suficiente.
Un otoño con documental, foto y libro
Más allá de la reivindicación, Vecinos por Colmenar prepara un otoño especialmente activo. Borona adelanta la presentación del documental sobre las Bordadoras de Colmenar Viejo, el primer certamen fotográfico del Calendario Benéfico y la edición del primer libro escrito por su socia Marisa Martín.
La asociación quiere seguir ampliando la participación vecinal y mantener vivos los canales de comunicación abiertos durante este primer año. El objetivo, explica Borona, es que las propuestas no se queden en buenas intenciones y terminen traducidas en mejoras concretas para el municipio.
Con ese horizonte, la Asociación Vecinos por Colmenar Viejo encara su segundo año de vida entre la vigilancia de los problemas más urgentes y el impulso de nuevas iniciativas culturales y sociales. Una combinación que, a ojos de la asociación, define también la manera de hacer barrio y ciudad en Colmenar Viejo.










