La cada vez más marcada oposición vecinal a la planta de biogás proyectada en terrenos de Colmenar Viejo, con notables repercusiones sobre Tres Cantos, ha sido la protagonista del Pleno municipal de marzo, aunque no figuraba en el orden del día de la sesión.
Juan Torres– Todo empezó cuando en los prolegómenos se personaron varias decenas de vecinos para participar en la previa de preguntas que suele celebrarse al comienzo de cada Pleno y que la mayor parte de las veces no cuenta con otra presencia que la de este cronista.
Salvo una pregunta relativa a las obras y a los planes sobre el colegio Antonio Machado, las voces se alzaron para inquirir sobre la prevista planta de biogás. Los intereses eran de todo tipo: sobre las emisiones, sobre los olores, sobre la movilidad, sobre la ubicación. El Alcalde contestó a todo y a todos a lo largo de dos intensas horas y lo hizo con cierta solvencia y alguna cintura, aunque el tono se le fue agriando a medida que la lluvia de preguntas arreciaba.
El argumentario del primer regidor colmenareño era un clásico de su arsenal oratorio: se limitaba, venía a decir, a autorizar una obra sobre la que él no tiene nada que decir, pero que cuenta con todos los informes técnicos favorables, y de no permitirla estaría prevaricando. Lo cual es tanto como decir que en vez de un alcalde, obligado a hacer política, él era apenas un jefe de negociado obligado a transigir con todo lo que no fuera ilegal.
Se echó de menos, en la larga arenga del señor Blázquez, que sacara a pasear a su habitual catedrático de la Autónoma, tal útil siempre para justificar decisiones de difícil justificación.
Uno de los asistentes a esta borrascosa sesión de preguntas ha señalado a este cronista: ”El papel de Pilatos asumido por el Alcalde en esta sesión encaja mal con las declaraciones realizadas a la cadena SER en la que señaló: ‘Mi familia vive en Colmenar Viejo. Si hubiera perjuicio para la salud no lo estaría impulsando [la planta de biogás]’, en un reconocimiento implícito del protagonismo del equipo de gobierno en este proyecto”.
Cástor y Pólux
El pleno empezó por tanto con dos horas de retraso, y con la planta de biogás aleteando sobre los ediles hasta que volvió a saltar al final.
Pero vayamos por partes. El concejal de Urbanismo, Jorge Domínguez, presentó el proyecto de sectorización para la construcción de más de mil viviendas en Huerto Morando, un viejo asunto que se arrastra desde hace años y que constituye uno más de los flecos pendientes del vigente Plan General, tan favorable a hacer de Colmenar una ciudad dormitorio, con mal desarrollo urbano y peor equipamiento. El concejal Domínguez defiende estos temas con prudencia y sin salirse apenas de los papeles que se trae preparados. En cambio, cuando actúa como portavoz de su grupo (lo hizo poco después defendiendo una moción sobre condonación singular y financiación independentista en Cataluña) le sale el político que lleva dentro, se viene muy arriba y malmete a todos, echando mano de un tuteo impropio que afea una calidad retórica que tampoco es para matrícula.
En resumen, Jorge Domínguez es como el Cástor y Pólux colmenareño -ya saben, aquellos hijos de Zeus sobre los que pueden documentarse en la Wikipedia-, elevado a concejal.
Otra cosa es el titular de Hacienda. Alfredo Martín volvió a lucir su preparación técnica y su buena oratoria cuando defendió la propuesta de modificación presupuestaria y cuando dio cuenta de la liquidación del presupuesto de 2024. Se pueden compartir o no sus decisiones políticas, pero son incuestionables el modo en que argumenta y la solidez de sus explicaciones. Por mucho que la izquierda lo intente, al concejal Martín cuesta pillarlo en un renuncio.
Blablablá
Al final del pleno, en los ruegos y preguntas, volvió a lanzar sus emisiones la planta de biogás. Merece la pena reproducir el momento:
Alcalde (Leyendo una pregunta de Ganemos Colmenar): “¿Considera el Alcalde de Colmenar Viejo que la planta de biogás, construida a 1,3 Km de un centro educativo y blablablablá”…
Portavoz de Ganemos Colmenar (Interrumpiendo).- No, no, no… Lo del blablablá no aparece en la pregunta….
Alcalde.– Ah, pues ya está. La pregunta queda contestada.
Portavoz de Ganemos Colmenar.– No. Lea la pregunta y contéstela… Léala: son dos líneas…
Alcalde (Transigiendo) .- ¡Vamos a ver!… (Leyendo) “¿Considera el Alcalde de Colmenar Viejo adecuada la ubicación prevista, o más bien considera, como el Alcalde de Tres Cantos, que hay que cambiar la ubicación?” (Dejando de leer). Vamos a ver: yo no tengo nada que decir sobre lo que diga el Alcalde Tres Cantos y yo no tengo nada que opinar sobre la ubicación. Lo de opinar se lo dejo a ustedes que son muy de manipularlo todo.
Hasta aquí llegó el Pleno. En periodismo y en oratoria hay una técnica muy utilizada: se empieza con un tema fuerte, que atraiga el interés de los oyentes, se desarrollan luego sus aspectos secundarios, y se termina retomando el tema principal para dar fin al discurso. A esto se le llama técnica de cola de pez. Sin quererlo, la corporación municipal nos ha proporcionado un pleno de marzo muy ajustado a los buenos usos de la oratoria.










