ColmenarAlDía

Proselitismo disfrazado: lo que realmente ocurrió en el presunto Encuentro Multicultural del pasado domingo

El Encuentro Multicultural celebrado el pasado domingo en nuestra localidad fue, en realidad, un acto de proselitismo religioso apenas encubierto. Aunque presentado como una jornada de celebración de la diversidad cultural, el evento, suscrito por dos entidades anodinas y apoyado por el Ayuntamiento, estaba organizado por la Iglesia Adventista del Séptimo Día con un claro objetivo: difundir su doctrina religiosa bajo la apariencia de una fiesta abierta y plural.

Redacción.– La falta de transparencia fue clamorosa. Ni en la cartelería oficial ni en la comunicación institucional se advirtió que se trataba de un acto confesional. La ciudadanía fue invitada a una jornada multicultural y se encontró con un programa marcado por mucho ruido, una gastronomía de voluntarioso aunque mediano interés, cánticos espirituales y la presencia activa de pastores adventistas repatiendo algunas publicaciones. Lo que debería haber sido una muestra de culturas terminó siendo una ceremonia religiosa con tintes evangelizadores, celebrada además en un espacio público como la explanada de la plaza de toros, un entorno ya demasiadas veces utilizadopara perturbar a los vecinos de alrededor.

Entidades patrocinadoras

El Ayuntamiento ha negado cualquier rasgo confesional del evento que, según él, era «una jornada organizada por vecinos de distintas culturas residentes en nuestro municipio». Y de hecho, acudió a ella con una representación del más alto nivel, como puede apreciarse en la foto que aparece al pie -remitida por un vecino- en la que aparace el alcalde con algunos de sus concejales.

El problema es que las instituciones patrocinadoras – -el Auditorio Esperanza y la Editorial Safeliz– pertenecen a la mencionada iglesia, como ellos mismos se encargan de difundir en sus respectivas webs.

Acto de adoctrinamiento

Este periódico no cuestiona el derecho de las confesiones religiosas a difundir sus creencias, ni el uso legítimo del espacio público para actos de carácter religioso cuando así se comunica. Lo que señalamos —y denunciamos— es el intento de disfrazar un acto de adoctrinamiento como si fuera un encuentro intercultural. Se trata de una instrumentalización de la cultura con fines ideológicos que degrada el sentido mismo de lo público.

El respeto a la diversidad empieza por la claridad. La cultura no puede ser un disfraz. Y la ciudadanía merece saber, con precisión, quién organiza, con qué objetivos y desde qué convicciones. Todo lo demás es confusión, o algo peor: manipulación.

La buena noticiaes que todos los costes -incluido el alquieler del espacio- corrieron por cuenta de los organizadores.

Compartir:

Te interesará

No hemos podido validar su suscripción.
Se ha realizado su suscripción.

Newsletter Colmenaraldía

Súmate a nuestra newsletter

Únete a la comunidad

¿Quieres estar al día? Entra en nuestro canal de difusión en whatsapp

Enlace copiado