La joven atleta colmenareña Aitana Navajo, única representante española en los 800 metros Sub18 del Festival Olímpico que se celebra en Macedonia, encara con serenidad y alegría una carrera que apenas comienza.
RG. Aitana Navajo no ha cumplido aún la mayoría de edad, pero ya lleva sobre los hombros el peso y la satisfacción de representar a España. “Todo apunta a que va ir para largo, tiene maneras para poder dedicarse a esto y triunfar”, destaca su entrenador, Juan Carlos Márquez.
Esta colmenareña de Sub18 ha sido seleccionada como la única atleta española en competir en los 800 metros del FOJE, Festival Olímpico de la Juventud Europea. Un reto que Aitana asume “con mucha ilusión” y que define como “el mejor cierre posible a una temporada maravillosa”.
Su historia es la de una joven que entrena, estudia y sueña sin prisas pero sin pausas, rodeada de un equipo que la impulsa, un entorno que la cuida y una voluntad firme de disfrutar el proceso sin obsesionarse con los resultados. “Tiene una gran capacidad de concentración y tiene mucha inteligencia”, apunta Márquez.
Orgullo nacional y mentalidad tranquila
“Es la primera vez que represento a España, soy la única española que competirá en 800, y es un orgullo para mí representar a nuestro país”, afirma Aitana. La cita internacional no solo marca un hito deportivo en su corta pero prometedora trayectoria, sino que refuerza su manera de vivir el atletismo: con compromiso, sí, pero también con alegría.
El campeonato de Macedonia, donde ahora compite, es su debut internacional con la camiseta nacional. Allí, entre concentraciones y carreras, vive la experiencia “disfrutando cada momento, con ganas de hacerlo muy bien”. El objetivo no es subir al podio a toda costa, sino salir de cada prueba sintiendo que lo ha dado todo.
La clave está en disfrutar el camino
Pese a los focos que empiezan a apuntar hacia ella, Aitana no deja que la presión le cambie el paso. Tiene claro que lo importante es seguir siendo ella misma: “Seguir disfrutando de una Aitana feliz, que disfruta compartiendo el tiempo de entrenos y fuera de ellos con su grupo”.
La joven atleta no establece metas cerradas ni se obsesiona con cifras o títulos. “No quiero poner objetivos concretos más allá de eso: disfrutar entrenando y que la salud me permita seguir progresando”. Una filosofía que le permite mantenerse centrada y equilibrada, alejada de la ansiedad que suele rondar a quienes despuntan desde tan jóvenes.
En su caso, la madurez parece correr a la par que la velocidad. Aitana reconoce que compaginar el deporte con la vida personal no siempre es fácil, pero se las arregla: “Exprimo el tiempo al máximo y doy prioridad cuando tengo que elegir mis ambiciones”.
Juan Carlos Márquez: el ojo técnico tras la atleta
Juan Carlos Márquez no es solo una figura del club, es el entrenador personal de Aitana y uno de los motores que impulsan su evolución. “Aitana es una atleta que demuestra una gran madurez. Tiene un talento innato, pero sobre todo, posee una gran capacidad de trabajo y aguanta muy bien la presión en competición”, subraya.
Además, destaca su compromiso con el grupo: “Aporta energía positiva al equipo. Siempre está animando, ayudando a los más pequeños y dando ejemplo con su actitud”. Para Juan Carlos, más allá del cronómetro, el verdadero valor de Aitana está en su “calidad humana y su capacidad para crecer sin perder la humildad”.










