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Crónica municipal| ¡Que tiemble Pedro Sánchez! El Ayuntamiento exige su dimisión

Concejales de los grupos de Vox y PP en el Plano del pasado jueves. Foto: Diego Pedrosa

El pleno municipal de junio en Colmenar Viejo dejó una conclusión de alcance nacional: el Ayuntamiento quiere que Pedro Sánchez dimita o convoque elecciones generales. Al menos eso aprobó la mayoría formada por PP y Vox, que sacó adelante una moción presentada por Vox contra el Gobierno central.

Juan Torres.– La sesión, celebrada el jueves 25 de junio, comenzó con asuntos de tono mucho más municipal y administrativo. Pero el pleno fue adquiriendo temperatura política a medida que avanzaba la tarde.

Los temas presupuestarios tenían interés porque suponían el cambio de destino de cinco millones de euros, sobrantes de otras actuaciones, para resolver problemas inmediatos, como la reposición de las ovejas desvalijadas en su día -asunto que no es baladí porque nunca puede serlo aquello que atañe al arte urbano.

Lo que pasa es que todo lo que compete al concejal de Hacienda, por importante que sea, siempre se diluye. Alfredo Martín tiene una capacidad prodigiosa de generar consensos y, cuando no, de eludir la confrontación. Parece un político de la Transición: y así no hay manera de que brinde titulares.

El Orgullo, retirado

Antes del gran debate nacional, el punto relativo a la adhesión del Ayuntamiento a la declaración institucional de la FEMP con motivo del Día Internacional del Orgullo LGTBI fue retirado del orden del día. La retirada salió adelante con los votos de PP, Vox y PSOE, mientras que Ganemos y Más Madrid votaron en contra. La explicación dada fue la existencia de discrepancias posteriores o surgidas en la Junta de Portavoces.

Imposible entender nada: todo el mundo se enfadó por la retirada y, como suele suceder, todos culparon a todos. Al final del pleno, la concejala socialista Begoña Sanz pidió a los grupos «que se lo hicieran mirar” si querían seguir instalados en un clima de crispación o conservar acuerdos básicos en asuntos especialmente sensibles.

Anticipar las elecciones

La paradoja de la sesión fue evidente: el pleno no encontró consenso suficiente para mantener una declaración institucional sobre el Orgullo LGTBI, pero sí dedicó casi una hora a debatir una moción contra el Gobierno central.

La moción de Vox planteaba dos acuerdos principales: que el Ayuntamiento manifestara su rechazo a los escándalos de corrupción que, según el grupo proponente, afectan al entorno del Gobierno de Pedro Sánchez, y que solicitara la convocatoria de elecciones generales. La portavoz, Susana Jiménez, defendió la iniciativa como una cuestión de regeneración democrática, decencia pública y responsabilidad política. No se trataba, dijo, de una discusión entre izquierdas y derechas, sino de preservar la confianza de los ciudadanos en las instituciones.

La oposición de izquierdas rechazó el planteamiento de plano. Más Madrid abrió su intervención de forma especialmente irónica, al señalar que en la moción aparecían Pedro Sánchez, la amnistía, la mafia, la inmigración, la “sustitución del pueblo español”, la DANA de Valencia, el apagón, los narcos, los trenes, Zapatero, las comisiones, los separatistas y “la llegada del apocalipsis”, de modo que “solo nos faltan los extraterrestres”.

La concejala Estefanía García, en esta ocasión cubierta con el gorro de Sumar como partido integrado en el «gobierno más progresista de la historia», condenó cualquier caso de corrupción, “gobierne quien gobierne”, pero criticó que Vox utilizara la moción para construir un relato catastrofista del país, defendió que España ha mejorado en empleo, crecimiento económico, protección social y derechos durante los años de gobierno progresista, y acusó a Vox de negar problemas reales como el cambio climático mientras atribuye al Gobierno central cualquier crisis.

Ganemos también rechazó la moción con dureza. Hernán Gil sostuvo que Vox traía al pleno una iniciativa “mandada desde Madrid”, sin trascendencia municipal y destinada únicamente a crispar. Frente a ese debate, Ganemos reivindicó que el pleno debería ocuparse de asuntos que afectan directamente a los vecinos de Colmenar Viejo: la climatización de los centros escolares, las reivindicaciones de las educadoras infantiles, la vivienda, la sanidad, el transporte, el medio ambiente o la protección y ampliación del parque de La Alameda.

El PSOE también votó en contra de la iniciativa, como cabía esperar. Pero los socialistas, más sosegados en este caso que sus aliados en el gobierno central, rechazaron la pretensión de convertir el pleno municipal en un escenario de disputa nacional y reprocharon a PP y Vox que utilizaran la institución local para alimentar una campaña contra el Gobierno de España.

Blázquez, al ataque

El Partido Popular, claro, apoyó la moción. El portavoz, Jorge Domínguez, lo hizo con cierto sosiego y con ese empeño suyo de tutear a todo el mundo para «transmitir buen rollo». Pero el debate terminó elevando el tono cuando intervino personalmente el alcalde, Carlos Blázquez, en una de sus famosas homilías. El regidor aseguró que había aguantado “24 minutos” sin intervenir, pero que las intervenciones de la izquierda se lo habían puesto “extremadamente difícil” [para callarse, se entiende]. Acusó a los grupos de izquierda de repetir “mantras”, de tener “miedo” a unas elecciones generales y sostuvo que, si una situación similar afectara al Partido Popular, la izquierda estaría “quemando las calles”.

Blázquez admitió que el PP ha tenido casos de corrupción y que podría haberlos en el futuro, porque “hay personas que lo hacen mal”, pero defendió que existe una diferencia entre aquellos casos y la situación actual del Gobierno central. Su intervención remató un debate que se había desplazado ya por completo del terreno municipal al nacional e incluso al metafísico.

Finalmente, la moción salió adelante con los votos favorables de PP y Vox y el rechazo de PSOE, Más Madrid y Ganemos. Así que, al menos institucionalmente, Colmenar Viejo ha hablado: el Ayuntamiento pide elecciones generales.

Paradojas de la política

Después llegaron los bandos, decretos y resoluciones, las mociones de urgencia y los ruegos y preguntas. Hubo asuntos de interés para los vecinos de a pie impulsados y acordados por los propios ediles que minutos antes se increpaban con dureza.

Pero el momento político del pleno ya había quedado fijado: en la misma tarde en que se retiró una declaración institucional sobre el Orgullo LGTBI por falta de consenso, la mayoría municipal sí encontró forma de votar un acuerdo para exigir la salida electoral al Gobierno de Pedro Sánchez.

Las paradojas de la política.

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