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Auditorio Villa de Colmenar: Una temporada variada, con menos riesgo del deseable

Interior del Auditorio Villa de Colmenar Viejo.- Foto de Diego Pedrosa

Arrancó sin emociones especiales el segundo semestre de la programación del Auditorio. Una especie de dejà vu bastante previsible

Redacción/Cultura.- El Auditorio Villa de Colmenar Viejo ha puesto en marcha su programación para el segundo semestre de 2025, que se desarrollará entre finales de septiembre y diciembre. En total serán 24 funciones que combinan teatro, humor, música, danza y espectáculos familiares.

A primera vista, la propuesta es diversa y busca llegar a distintos públicos, aunque en conjunto transmite más prudencia que ambición, más seguidismo que riesgo. La Comunidad paga casi toda la fiesta y el Ayuntamiento se apunta. Ya lo dijo Unamuno: ¡Que inventen ellos!

Fórmulas seguras

El semestre se inauguró el 27 de septiembre con Donde mueren las palabras, un título casi simbólico para un cartel que apuesta por nombres consolidados y fórmulas seguras.

Entre los montajes teatrales destacan Querida Ágatha, homenaje a la célebre escritora británica; Parejas imperfectas, una comedia de enredos con reparto solvente; y Una madre de película, con Toni Acosta como gran reclamo para el cierre del año. La presencia de intérpretes reconocidos —como Luisa Martín, Olivia Molina, Carmen Morales o Ángel Caballero— aporta peso artístico y previsiblemente atraerá a un público fiel.

El humor y la música corren a cargo de Yllana, que traerá en octubre su exitoso Primital Madness, probablemente uno de los espectáculos más potentes del semestre por su energía escénica y su capacidad para conectar con públicos muy distintos.

La oferta familiar incluye títulos como La Cenicienta, el musical con ritmo de los 50 o Christmas Dreams, pensados para el disfrute compartido y con vocación claramente festiva.

En cuanto a la aportación local, hay mucho margen de mejora. Cabe pensar que Colmenar Viejo puede aportar a su Auditorio algo más que el concierto del Día de la Consitución a cargo de su banda sinfónica.

Sin hilo conductor

Dicho esto, la programación carece de un hilo conductor claro que le dé una identidad propia. Se diría que responde más a un criterio de equilibrio comercial que a una verdadera apuesta cultural. No hay estrenos destacados ni riesgo artístico apreciable, y se echa en falta alguna propuesta más audaz o contemporánea que sitúe al Auditorio como referente comarcal más allá de su buena gestión técnica y organizativa.

En conjunto, la temporada 2025 ofrece entretenimiento sólido y algunas citas destacables, como en años anteriores, pero juega sobre seguro. Es una programación eficaz, pensada para llenar butacas, pero que deja abierta la pregunta de si el Auditorio quiere —y puede— ir un paso más allá en su papel cultural en Colmenar Viejo.

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