Identificación y conservación. Una compañía que fabrica anillas avícolas utilizadas en centros de recuperación, proyectos universitarios y estudios de fauna desde España hasta otros continentes
AP. – Nacida por la afición de un criador colmenareño, Anillas Talismán se ha convertido en un referente en la fabricación de anillas para aves. Su fundador comenzó a producirlas hace décadas, cuando nadie daba servicio al sector ornitológico federado. Hoy, Guillermo Pérez y su hermano, hijos del fundador, continúan fabricando anillas que permiten identificar aves domésticas, controlar poblaciones silvestres y apoyar programas de conservación.
Origen de un negocio que hoy da servicio a medio mundo
El origen de Anillas Talismán se remonta al padre de los actuales responsables, por aquel entonces no existía ningún proveedor que atendiera a las federaciones. Su iniciativa derivó en una producción estable, y con su jubilación, a principios de los años 90, la familia formalizó la empresa, que desde entonces se mantiene como un proyecto local, artesanal y especializado.
Guillermo Pérez explica que abarcan muchos tipos de aves, desde palomas y gallinas hasta canarios y fringílidos. La función principal es la identificación del animal, registrando el año de nacimiento y permitiendo acreditar su origen, algo clave con la actual Ley de Bienestar Animal. Pérez recuerda que no existe un registro estatal unificado, y que cada federación conserva sus propios listados, por lo que la anilla sigue siendo el elemento indispensable de control.
Las anillas también permiten realizar seguimiento científico, cuando un ave marcada vuelve a ser avistada o capturada, los investigadores pueden reconstruir sus movimientos y evolución. Este sistema es habitual en proyectos de seguimiento de migraciones o estudios de poblaciones silvestres.
Colmenar Viejo en la ciencia internacional
Pérez detalla que en su catálogo de clientes se refleja el peso científico que la empresa ha adquirido. Trabajan para GREFA, para Enrique Navarro y su proyecto Tagonius dedicado al águila real ibérica, para el centro de recuperación de fauna Brinzal, para federaciones ornitológicas, asociaciones de caza y varias universidades españolas, como Alcalá y la Politécnica de Madrid. También colaboran con la Fundación del Quebrantahuesos.
En el ámbito internacional, producen anillas para BirdRing.net —que coordina proyectos como el anillamiento de colibríes— y para investigadores de referencia como Shane McPherson (SKYLINES | Raptor Research), vinculado a la Universidad de Viena y especializado en el águila coronada africana. Sus piezas llegan también a centros de recuperación en Sudáfrica y a asociaciones francesas.
Preguntado por la llegada masiva de cigüeñas a Tres Cantos, su censo y el entorno del vertedero de Colmenar Viejo que concentra multitud de aves, situación que preocupa a los vecinos de estos municipios, Pérez aclara que aunque la compañía ha vendido anillas puntuales a SEO/BirdLife para otros proyectos, no participa en esos trabajos concretos. Este tipo de anillamientos se gestionan directamente desde el Ministerio y suelen emplear modelos específicos suministrados por fundaciones vinculadas a Doñana.
Resistencia, materiales distintos y precios asumibles
En cuanto al futuro del sector, Guillermo Pérez considera que el reto principal está en la durabilidad de los materiales. Explica que, especialmente en rapaces de gran tamaño, muchas anillas han pasado del PVC al aluminio por su mayor resistencia. El desafío, dice, es acceder a esos materiales, trabajarlos con precisión y mantener precios razonables para asociaciones y centros públicos.
A pesar de ello, asegura que la empresa goza de una demanda estable y fiel. La mayoría de sus clientes repiten año tras año, y el crecimiento de proyectos solo incrementa la necesidad de anillas fiables. “Con lo que fabricamos ahora mismo damos muy buen servicio, y la gente está contenta”, afirma.
Desde un taller familiar nacido de una afición local hasta convertirse en proveedor para proyectos de conservación en varios continentes, la historia de Anillas Talismán demuestra que en Colmenar Viejo también se fabrica ciencia.









