Colmenar Viejo celebrará el sábado 31 de enero su Fiesta de La Vaquilla, declarada de Interés Turístico Nacional desde 1986, con 26 vaquillas que recorrerán el casco urbano desde las 16:00 horas, con el baile central en la Plaza del Pueblo y con probabilidad de nieve y mucho frío, que no desanimará a los participantes.
Juan Torres.- La Fiesta de la Vaquilla es una de las piezas centrales del ciclo festivo de Colmenar Viejo y constituye, junto con La Maya y los Remedios, la triada esencial de las festidades estrictamente colmenareñas, a la que se suma también la más generalizada fiesta de los carnavales.
«Ni izquierdas ni derechas: la Vaquilla forma parte de nuestra tradición, de nuestra identidad como pueblo ganadero, y estamos muy orgullosos de vivirla», dice Carlos Gómez, concejal de Ganemos Colmenar, pero sobre todo vaquillero de primera hora: «Me vistieron por primera vez con un año, y en los 38 años que tengo he dejado de correrla tres o cuatro veces por imponderables diversos»
Una tradición sin fecha conocida
El concejal de Festejos, Nacho Aceda, en la nota de prensa distribuida por el Ayuntamiento, señala, en efecto, que “la Vaquilla es, sin duda, una de las fechas señaladas en el calendario de los colmenareños». Y la concejala socialista Begoña Sanz coincide en el aprecio a la fiesta, de la que también elimina cualquier sesgo ideológico.
Los orígenes de la fiesta se han vinculado a tradiciones muy antiguas, ligadas en todo caso a los ritos de paso de los varones a la edad adulta, del mismo modo que la Maya, en primavera, se asocia a los ritos de la fertilidad y de la madurez femenina.
En Colmenar Viejo, sin constancia escrita concluyente, la Vaquilla se considera una tradición muy arraigada desde la consolidación de la villa en torno al siglo XIII, aunque también está presente, con leves variaciones, en otros municipios de la región.
De lo rural a lo urbano
El sociológo Miguel Ángel de Andrés introduce un cierto sesgo crítico al hablar del origen de la fiesta, espontánea, abierta, participativa, y su evolución hacia el formato más reglado de la actualidad. «Es una evolución de lo rural a lo urbano. Antes todos los vecinos participaban en la fiesta. Ahora, unos participan en ella y otros la ven. Seguramente sea una evolución inevitable, pero a mí me produce tristeza».
El cambio de fecha ha sido determinante en los cambios y uno de los pocos temas que despierta algún desacuerdo. Históricamente la Vaquilla se celebraba el 2 de febrero, coincidiendo con la fiesta de la Candelaria. «Pura casualidad», afirma Carlos Gómez: «La Vaquilla es una fiesta pagana sin vinculación ninguna con la iglesia católica». El arqueológo e historiador Fernando Colmenarejo es más matizado: «La conexión entre las vaquillas y las candelas parece clara, y es bien sabida la capacidad de la iglesia de apropiarse y cristianizar ritos antiguos».
Un sorprendente referéndum
La celebración de la fiesta en un día fijo, que nunca fue festivo, provocó cierta caída de la participación, sobre todo entre los niños, inmersos en plena rutina escolar. Esa es la razón de que algunos grupos impulsaran el cambio de la celebración al último sábado del mes de enero. El debate originado con esa propuesta se resolvió a través de una consulta popular, celebrada en 2016, con José María de Federico como alcalde, en la que participaron unos mil vecinos y alrededor del 80 por ciento votó a favor del cambio.
«Fue una buena manera de resolver el asunto», opina Carlos Gómez, «y desde entonces la participación ha crecido de manera exponencial». Miguel Ángel de Andrés, en cambio, no es tan entusiasta: «Estas cosas no se pueden resolver de manera populista, y en todo caso fue un paso atrás en el respeto a la tradición».
Cada vez más chicas
La Vaquilla se construye como un armazón de madera adornado con mantones, pañuelos y flores, y cada grupo se organiza en torno a figuras tradicionales —mayoral, vaquilleros y taleguero— antes de iniciar el recorrido hacia la Plaza del Pueblo. Tras la exhibición, las vaquillas regresan a su punto de salida, donde se simula su muerte con tres tiros al aire y sangría a discreción.
Es una fiesta tradicionalmente ligada a los ritos de iniciación del varón a la edad adulta y requieren un notable esfuerzo a lo largo de varias horas. Pero ya en los años ochenta, las mujeres empezaron a pedir entrada en la fiesta. «La primera vaquilla o agrupación femenina, allá por 1983, causó asombro -rememora Fernando Colmenarejo-, pero hoy es una evolución natural que no puede extrañar a nadie».
Begoña Sanz tampoco le ve contraindicaciones, pero añade: «Me gustaría también ver a más chicos vestidos de mayas. Ellas no tienen problemas en ponerse los pantalones, pero a ellos les cuesta más tirar de faldas y enaguas».
También la portavoz de Más Madrid, Estefanía García, se muestra favorable a la tradición con cambios: «Es una tradición de la que disfrutamos enormemente. Nos gusta además, que sin perder el origen, la estética y la liturgia de la tradición, haya evolucionado muy bien en los últimos años».
El programa, hora a hora
Según el programa difundido por el Consistorio, la tarde arranca a las 16:00 con la salida de las vaquillas desde su local o vivienda. A las 17:00 se leerá el pregón, a cargo del vaquillero Jesús Vergara, de la vaquilla ‘Loquilla’, que este año celebra su 25 aniversario.
El cierre llegará a las 20:00, con el “baile y muerte” de ‘Loquilla’ en el Pósito Municipal, donde la fiesta terminará con degustación de rosquillas y sangría en el interior del edificio.
Tradición, símbolos… y una conversación abierta
Fernando Colmenarejo, que participó desde la Universidad Popular en un estudio sobre la fiesta de la vaquilla en toda España, premiado en su día por la Asamblea de Madrid, lanza también una reflexión levemente melancólica -«Estas cosas se terminan institucionalizando y pierden frescura»-, pero invita a que los ayuntamientos en los que existen estas fiestas se pongan de acuerdo para hermanarse, impulsar nuevas maneras de crecer y difundir estas tradiciones.
Sus palabras finales son toda una invitación: «Los ciclos festivos son esfuerzos colectivos en la búsqueda de la felicidad. Si esta fiesta sirve para que la gente sea más feliz, bienvenidos sean los cambios que sean precisos».










