El pleno municipal de enero de 2026 aporta muy poco contenido, pero da pie para que algunos grupos y vecinos se enreden, en una sesión en la que salió dos veces a relucir la palabra «precampaña».
Redacción/JT.- El pleno del jueves 29 de enero tuvo algunas características peculiares: algunos medios -al menos éste,- no fueron convocados, como suele ser costumbre y hubieron de seguirlo con posterioridad a través del canal de streaming, lo cual privó a este cronista del ambiente en vivo de esta interesante jornada mensual.
Tampoco el cronista pudo asistir al previo de preguntas de los vecinos, que al parecer fueron muchos y, según fuentes conocedoras del transcurso de la sesión, estuvo centrada en la presencia de la Plataforma por las Urgencias, que una vez más exigían un servicio de atención e información del estado de la sanidad en Colmenar Viejo.
Un pleno inane
En cuanto al pleno en sí, la cosa resultó perfectamente inane: tras la lectura del acta, el secretario comunicó la renuncia al acta de la concejala Victoria de la Morena, del grupo Ganemos Colmenar, quien se despidió con un extraño discurso en el que mezcló el llamamiento al diálogo y a la convivencia con un durísimo ataque a la «derecha y a la extrema derecha».
Contestaron todos los portavoces con educación y buenas formas, pero cuando el alcalde tomó la palabra para cerrar el debate, se despachó, en su mejor estilo, acusándola de «apoyar al gobierno más miserable y abyecto de la historia de España». Que ya es apuntar alto.
En otras palabras, que lo que no era más que una sustitución sin importancia, marcó una cierta tónica.
Fue aquí donde se habló por primera vez de que «estamos entrando en precampaña».
Municipal y espesa
Después, la cosa se puso, como quería Umbral, «municipal y espesa». Ya no se trataba de aprobar nada, sino de preguntar por bandos, decretos y resoluciones, que el público ignora en sus detalles y que por lo tanto no se pueden seguir.
Por ejemplo, se preguntó por qué la ordenanza de medio ambiente se ha encargado, en su valoración técnica, a la Universidad Autónoma (como suele hacerse siempre) y el concejal de turno alegó que la Autónoma es un «pozo de sabiduría que tenemos aquí al lado«. Este cronista se imagina a los técnicos muncipales y a los de la Universidad yendo de un lado para otro intercambiándose papeles, a la espera de que les informen de la reciente invención de internet.
Mociones
Luego vino el punto referido a mociones y proposiciones presentadas por los grupos con posterioridad a la formulación del orden del día, y ahí surgió una propuesta, presentada por Ganemos Colmenar, que pedía que con caracter de urgencia se aprobara una moción en relación con el acuerdo de Mercosur.
Se rechazó con los votos en contra de PP y PSOE, la abstención de Más Madrid y los votos a favor de Vox y Ganemos Colmenar. Como este sistema de mociones no admite debate, sino que se presentan y se votan, este cronista no entiende nada. Primero, porque el tema es importante para Colmenar Viejo, está suficientemente estudiado desde la óptica municipal, y no se explica bien el rechazo de la urgencia. Un lío. Y quizá porque es un lío la votación resulta incomprensble, con esa alianza de Vox y Ganemos y esa abstención de Más Madrid. Al acuerdo PSOE-PP estamos más acostumbrados .
Preguntas y tal
El turno de preguntas cubrió por parte de Ganemos y del PSOE el asunto de la huelga de hambre de un usuario de la Residencia pública de Mayores de Colmenar Viejo por la pésima calidad de la comida. El concejal Enrique Navarro negó la mayor. Dijo que, efectivamente, no dan comida de un restaurante de cuatro estrellas, pero que es correcta, y no se extendió más. A este cronista le hubiera gustado preguntar por qué entonces Marcelo está en huelga de hambre desde hace un montón de días. Pero el cronista no puede preguntar.
Hubo más preguntas, muchas, sobre la nevada, desde luego, porque era el día obligado para sacar el tema. Hubo una de Carlos Gómez sobre «grandes incumplimientos» (de algo, da igual cuándo lea usted esto) y el Alcalde se despachó de nuevo señalando que «yo comprendo que a 18 meses de las elecciones usted se despache contra su partido (sic)«.
Y llegó la portavoz socialista, Paloma Maroñas, y ella, que suele ser comedida y silenciosa, se despachó con una bateria de preguntas absolutamente interminable (la batería, no las preguntas). Cuando parecía que aquello iba a recibir las mismas respuestas planas que parecían las preguntas, el Alcalde se vino, de pronto, muy arriba.
El Isabel la Católica, otra vez
No era un tema nuevo (como no lo eran las preguntas). Se trataba de indagar la situación del viejo asunto del Colegio Isabel la Católica. Y Carlos Blázquez se explicó con claridad, tirando de uno de sus comodines: «Cuando la ley dice que hay que proteger un bien, se refiere a un bien que tenga especial relevancia. Como he afirmado anteriormente, esto (el colegio) no es un bien histórico. No es el concilio de Trento. No es arquitectónicamente ninguna cosa del otro jueves. Si fuera la Capilla Sixtina o la propia Basílica, pues encantados.(…) Nosotros vamos a seguir adelante para que eso se vaya abajo. Y voy a llegar a las últimas consecuencias, a los tribunales, porque creo que se está incumpliendo la ley.»
Después hubo más intervenciones, (por cierto, en un momento dado el concejal de Hacienda pidió disculpas por la gestión de la tasa de basuras: es como para quedarse pasmado) pero, con franqueza, de escasísimo interés, en un pleno que a este cronista le gustaría saber por qué estaba tan carente de asuntos sesudos.










