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René Rodríguez llevará al Congreso ‘Educación y Tecnología’ la experiencia del Pacto de Familias de Colmenar Viejo

René Rodríguez durante la entrevista

René Rodríguez, educador social e impulsor del Pacto de Familias de Colmenar Viejo, participará este sábado 14 de marzo en Madrid en el Congreso Educación y Tecnología. Una visión ético-crítica, donde intervendrá en una mesa centrada en los “frentes abiertos” de la sociedad digitalizada en relación con familias, infancia y adolescencia.

JT.– La presencia de Rodríguez en este encuentro enlaza con el trabajo desarrollado en Colmenar Viejo en torno al Pacto de Familias, una iniciativa presentada públicamente el 30 de mayo de 2024, en el marco de las propuestas de alfabetización digital impulsadas en esas fechas por él mismo y otras personas implicadas en tales objetivos.

Una inquietud compartida

Según explicó Rodríguez en conversación con Colmenar al Día, el origen del Pacto no nace de una campaña institucional ni de una estructura rígida, sino de una inquietud compartida por muchas familias que, durante años, habían asumido la entrega temprana del móvil como una especie de norma social.

En una de las primeras charlas que empezó a dar en los centros educativos sobre esta problemática, recuerda, casi todos los asistentes coincidían en lo mismo: no querían dar el móvil tan pronto a sus hijos, pero pensaban que los demás sí iban a hacerlo.

A partir de ese diagnóstico comenzaron las sesiones de sensibilización y trabajo con familias en varios centros del municipio, particularmente el IES Ángel Corella y el IES Rosa Chacel al que luego se sumaron otros.

Un pacto contra la inercia social

El texto del Pacto, elaborado por los propios participantes en el debate, parte de una idea clara: el mal uso del smartphone en edades tempranas está generando un escenario de preocupación que afecta a la socialización, la salud mental, la inteligencia emocional y el aprendizaje.

Entre los riesgos que se enumeran en el documento fundacional aparecen la pérdida de oportunidades de socialización humana, la disminución de la atención y la concentración, el empeoramiento de las competencias lectoras, los trastornos del sueño, la dependencia, el acceso a contenidos inadecuados, el ciberacoso o la comunicación con desconocidos.

Pero el documento no se queda en la enumeración de daños. También sostiene que la alfabetización digital y la educación en un uso ético y crítico de Internet no exigen entregar de forma prematura un móvil con acceso a la red, y que esa formación debe construirse desde la familia y la escuela.

Compromisos adaptables

El Pacto propone retrasar hasta los 16 años la entrega del smartphone y plantea una batería de compromisos adaptables a cada hogar, a cada centro escolar e incluso a cada municipio (en la medida en que esta iniciativa se está extendiendo por la zona).

Entre estos compromisos figuran la participación de las familias en actividades formativas, la revisión de la huella digital y de las publicaciones de los menores, el establecimiento de horarios y espacios sin acceso a Internet, el bloqueo de contenidos inapropiados, la creación de espacios familiares libres de móviles y el impulso de grupos de encuentro entre familias.

«El objetivo -insiste René Rodríguez- no es culpabilizar a nadie ni convertir el debate en una cruzada contra la tecnología». A su juicio, el problema no es solo el dispositivo, sino también los contenidos, las dinámicas de captación de atención y todo lo que el uso intensivo del smartphone desplaza en edades decisivas: juego, descanso, relación presencial, actividad física o concentración.

“La educación digital no es usar máquinas”

Uno de los puntos en los que más énfasis pone el educador social es la diferencia entre alfabetización digital y mera presencia de pantallas en las aulas. “La educación digital no es usar máquinas”, resume. En su opinión, la incorporación de herramientas tecnológicas solo tiene sentido cuando mejora realmente la enseñanza o el aprendizaje, y no cuando sustituye sin más prácticas educativas previas.

Durante la conversación con este periódico, Rodríguez vinculó además este debate con la nueva irrupción de la inteligencia artificial, a la que considera un desafío aún mayor que el de los smartphones. Cree que su impacto obligará a revisar métodos de enseñanza, evaluación y acompañamiento tanto en la escuela como en la universidad, y defiende que solo podrá afrontarse con criterio pedagógico, pensamiento crítico y trabajo compartido entre familias y docentes.

El congreso en el que intervendrá este fin de semana en Madrid reunirá precisamente voces críticas sobre la relación entre educación y tecnología. En el programa, René Rodríguez figura en la tercera mesa del sábado, dedicada a la infancia, la adolescencia y la sociedad digitalizada.

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