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Los ganaderos tumban la ordenanza de medio ambiente minutos antes del Pleno que la iba a aprobar

Foto proporcionada por la Asociación de Ganaderos de Colmenar Viejo

El Gobierno municipal de Colmenar Viejo (PP y Vox) se ha visto obligado a retirar, en el mismo Pleno en el que preveía aprobarla de forma definitiva, la nueva Ordenanza de Medio Ambiente, tras semanas de creciente contestación por parte de ganaderos, asociaciones vecinales y la oposición política.

Juan Torres.- La norma, llamada a sustituir y actualizar la regulación ambiental del municipio, llegó al Pleno rodeada de alegaciones y críticas que cuestionaban tanto su contenido como la forma de tramitarla. Pero, según fuentes de toda solvencia a las que ha tenido acceso este periódico, el malestar del sector ganadero ha sido el factor determinante.

Los ganaderos de Colmenar Viejo consideran que el borrador de la ordenanza invade competencias en materia de sanidad animal y pretende imponerles obligaciones que no les corresponden y que podrían comprometer la bioseguridad de las explotaciones.

Falta de diálogo con el sector

Las organizaciones ganaderas de la zona alertan de que determinados artículos de la ordenanza podrían dificultar la viabilidad económica de la actividad, al añadir trámites y restricciones sin un diálogo real con el sector. Señalan, incluso, de que hay aspectos de la regulación que no incumben a la administración local.

Pero la falta de diálogo ha sido la pieza determinante del rechazo. «El equipo de gobierno no ha consultado con nadie -señalan las fuentes indicadas-, ni se ha sentado a dialogar con el sector. Por eso, todos los partidos de la oposición, que en un primer momento no dijeron nada, se han ido descolgando del texto, a medida que hemos ido hablando con ellos. E incluso Vox, que forma parte del gobierno municipal, ha pedido la retirada del texto».

Llamada del Alcalde

La aprobación de la Ordenanza de Medio Ambiente figuraba de manera destacada en el pleno municipal del jueves, pero poco antes de comenzar, el alcalde Carlos Blázquez llamó a Ángel Valle, ganadero colmenareño y unos de los líderes de la Unión de Ganaderos de Madrid, para anunciarle la retirada del texto.

«Ahora hay que empezar de nuevo -nos dicen-, y esperamos que ahora se hagan las cosas bien, de manera ordenada y escuchando a todas las partes».

Las vacas no son basura

Varios expertos consultados por este periódico coinciden en considerar que la odenanza que se pretendía aprobar mezclaba dos realidades distintas: los problemas medioambientales de los vertidos urbanos y la realidad de la ganadería extensiva colmenareña, que tiene características muy específicas. «Nuestras vacas no son basura», resumía gráficamente un ganadero.

A ello se suma la preocupación por cómo se regulan los aprovechamientos de pastos en la Dehesa, los aforos de eventos y la convivencia con otros usos recreativos y cinegéticos, que los ganaderos consideran insuficientemente equilibrada.

Vecinos y oposición

En paralelo, la Asociación Vecinos por Colmenar Viejo y otros colectivos han presentado decenas de alegaciones al texto, centradas en la protección del medio rural, la limpieza viaria, la gestión de solares y el uso y conservación de la Dehesa de Navalvillar.

Critican que la ordenanza no blinde de forma efectiva el territorio frente a proyectos potencialmente contaminantes, como la polémica planta de biogás, y que traslade en exceso responsabilidades a los vecinos en materia de limpieza y mantenimiento del entorno.

La oposición municipal, con Ganemos Colmenar a la cabeza, pero también Más Madrid, ha denunciado que la nueva normativa se queda corta en protección ambiental real mientras abre la puerta a nuevas actividades molestas o peligrosas cerca de viviendas, centros educativos y espacios sensibles.

También reprocha al Gobierno local la falta de participación efectiva en la redacción del texto y el intento de sacarlo adelante a pesar del amplio rechazo social y técnico que ha ido acumulando durante el periodo de información pública.

Un contexto complejo

El contexto político ha añadido presión al ejecutivo colmenareño del PP y Vox. La reciente controversia por los cambios en el reglamento de participación ciudadana, que limitan las intervenciones de vecinos y plataformas en los Plenos, ha tensado aún más la relación del Gobierno municipal con el tejido social organizado.

Tampoco la remoción del mercadillo, mal explicada y poco debatida, ha despejado el panorama. En este escenario, aprobar una ordenanza de Medio Ambiente tan cuestionada suponía asumir un alto coste político y el riesgo de prolongar el conflicto en la calle y en los tribunales, sobre todo con sector tan emblemático en Colmenar Viejo, enfrentado ahora mismo a otros problemas de largo alcance como los que implican la entrada en vigor de los acuerdos del Mercosur.

Próximos pasos

A partir de ahora, el futuro de la ordenanza queda en el aire. El Gobierno municipal tendrá que decidir si abre un verdadero proceso de negociación con ganaderos, asociaciones y oposición para rehacer el texto, o si intenta reintroducirlo con cambios mínimos, asumiendo el riesgo de reactivar la contestación.

Mientras tanto, el mensaje que sale de este episodio es claro: la presión combinada del campo y de la oposición ha sido suficiente para tumbar una norma que el PP daba por aprobada.

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