Cinco años sin médicos en urgencias, promesas incumplidas y una población indignada. La Plataforma por las Urgencias de los pueblos y vecinos de Colmenar Viejo denuncian engaños institucionales y anuncian movilizaciones si no se restablece el servicio completo antes de fin de año.
Robertti Gamarra. Las palabras del Alcalde en el turno de preguntas del pasado pleno, cuando aseguró que el servicio de urgencias ya estaba restablecido, ha desbordado la paciencia ciudadana. La situación de las urgencias médicas de Colmenar Viejo tantas veces restablecidas de manera oficial, sigue siendo de abandono abosluto.
La Plataforma por las Urgencias de los Pueblos, junto a vecinos a título individual, ha denunciado la falta de transparencia institucional y la precariedad en la atención sanitaria. Sus testimonios destapan un panorama de incertidumbre, frustración y movilización creciente.
“Un médico no cubre cinco años de abandono”
Ana Rubio González, miembro de la Plataforma, recuerda lo vivido en el último pleno municipal. “Aprovechamos la media hora de preguntas y pedimos explicaciones al alcalde. Su respuesta fue que las urgencias ya estaban abiertas con médicos”. La indignación creció al comprobar que aquello no era cierto. “Fuimos esa misma noche a comprobarlo en los centros y allí no había más que enfermeras. Un médico había pasado un día por sorpresa, sin que nadie lo supiera, pero ni el centro podía anunciar cuándo volvería”.
El relato evidencia la improvisación. “Es imposible que un solo médico pueda cubrir noches y fines de semana. Además, ese facultativo rota entre varios ambulatorios. La propia encargada del centro reconoció que no sabían cuándo volvería”. Para Rubio, la conclusión es clara: “Decir que están abiertas completas cuando no hay médicos es una sobrada, una tomadura de pelo”.
La situación arrastra carencias estructurales. “En el centro de salud sur debería haber seis pediatras, pero solo hay dos. Por las tardes, la mitad de la población de Colmenar Viejo no tiene pediatra. Es sangrante en una ciudad con tanta población joven”.
Reclamos que nacen de la experiencia y del dolor
Vicente Puerta, vecino de Colmenar Viejo, aporta una perspectiva marcada por la memoria y la acción vecinal. “Al principio la plataforma éramos diez personas con carteles para recordar las urgencias. Luego un grupo de mujeres se dedicó a recoger reclamaciones en los centros de salud. No eran quejas genéricas: cada documento llevaba DNI, dirección y número de la Seguridad Social. Así se construyó la base de las manifestaciones”.
El compromiso nació también de una tragedia. “Dos mujeres llevaron a su padre con un infarto y no había urgencias. Cuando llegaron a La Paz, el médico certificó que, de haber sido atendido aquí, se hubiera salvado. Ese caso está denunciado”.
La sensación de engaño en el pleno fue compartida. “Es mentira que el servicio estuviera restablecido quince días. La gente fue esa noche y comprobó que no había médico. Parece que han contratado a uno para diez puntos de urgencia. A Colmenar, en el mejor de los casos, le tocará dos días al mes. Es un parche y por eso no lo anuncian oficialmente”.
“No pedimos favores, exigimos lo que nos pertenece”
La Plataforma por las Urgencias y los vecinos que la respaldan han decidido aumentar la presión institucional. “Hemos registrado una carta al alcalde y a la Consejería de Sanidad para que rectifiquen y cuenten la verdad. Hoy en día no hay urgencias completas. Eso es lo que tienen que decir”, explica Ana Rubio.
Los planes de movilización son claros. “Si antes de fin de año no se restablecen, convocaremos manifestaciones, caceroladas e incluso encierros en los centros de salud. No pedimos favores ni subvenciones, solo queremos que nos devuelvan lo que teníamos antes de la pandemia: unas urgencias completas”.
Puerta coincide en que el problema no es de recursos humanos. “En España hay médicos de sobra. El problema es que la Comunidad de Madrid opta por pagar peor y empuja a la gente al seguro privado. Con un médico no se cubren las urgencias, porque son 12 horas diarias más los fines de semana. Es inviable”.
Comunicado de la AV
El comunicado de la Asociación de Vecinos por Colmenar Viejo ya denunció que se estaban vulnerando derechos básicos de la población y que la ambigüedad comunicativa era inaceptable. Los vecinos entrevistados lo confirman con datos, experiencias y determinación.
Las urgencias médicas Colmenar Viejo se han convertido en el símbolo de una lucha vecinal que no cesa. “Es una negligencia absoluta que una ciudad de 60.000 habitantes, con los impuestos que se pagan, no tenga médicos suficientes ni hospital comarcal”, subraya Rubio. La movilización ciudadana será el siguiente paso para exigir que las promesas se conviertan, de una vez, en realidades.










