Las demoras en el desvío de redes de suministro y los trámites de expropiaciones han obligado a la Comunidad de Madrid a aplazar la finalización del proyecto.
Los conductores de Colmenar Viejo tendrán que seguir armándose de paciencia al volante. Las obras del tercer carril de la M-607 no concluirán hasta noviembre de 2027, tal y como ha adelantado Crónica Norte. Esto se debe a imprevistos surgidos desde diferentes horizontes, como expropiaciones pendientes o un nuevo sobrecoste.
Los atascos seguirán marcando el día a día
Para los vecinos del municipio, la confirmación de este retraso significa soportar al menos ocho meses más de lo previsto las retenciones kilométricas en las horas punta de la mañana. Durante este periodo, seguirán siendo habituales los cortes provisionales, la presencia de maquinaria pesada y la consecuente reducción de la capacidad de la vía.
Ante este escenario, el Ayuntamiento de Colmenar Viejo se verá forzado a mantener activo su recién estrenado dispositivo de tráfico. Medidas preventivas como la regulación manual de la Policía Local en las glorietas de Canteros y Manuel Revelles, así como el seguimiento aéreo mediante la Unidad de Drones, serán imprescindibles para evitar que el tapón diario de la M-607 acabe colapsando el interior del casco urbano hasta finales de 2027.
La nueva fecha contractual de entrega queda fijada para el 30 de noviembre de 2027. Este movimiento administrativo quedó reflejado este 6 de octubre de 2026 en el Portal de la Contratación Pública regional, mediante la publicación formal de la orden firmada el pasado 30 de septiembre por el viceconsejero del ramo, José María García Gómez. Esta decisión valida formalmente la solicitud cursada durante el verano por Ferrovial Construcción, la constructora encargada de ejecutar las obras.
Un año extra
La confirmación oficial de este retraso supone un duro revés para los vecinos, que desean mañana tras mañana que llegue el final de esta historia interminable. El esperado tercer carril busca eliminar el eterno «embudo» de tráfico que asfixia cada mañana a trabajadores y transportistas entre Tres Cantos y Colmenar. Aunque administrativamente la prórroga cumple con la legalidad, en la práctica condena a los miles de conductores de la zona norte a convivir, durante un año más de lo previsto, con desvíos provisionales, maquinaria pesada y carriles estrechos. El alivio definitivo al colapso de la M-607 tendrá que esperar hasta el final de la legislatura.










