Resulta incomprensible que, en plena crisis de acceso a la vivienda, dos casas sociales en la calle Blascosancho lleven años vacías mientras decenas de familias esperan una oportunidad digna en nuestro municipio. El abandono de estos inmuebles, propiedad de la Agencia de Vivienda Social, ha convertido la zona en un foco de inseguridad: intentos de ocupación, puertas forzadas y la inquietud constante de los vecinos, que han tenido que asumir la vigilancia que no corresponde a los ciudadanos.
No es solo una cuestión de gestión, sino de responsabilidad social. ¿Por qué se tarda tanto en adjudicar viviendas que podrían aliviar la situación de muchas personas? ¿Por qué no se atienden las peticiones de instalar medidas de seguridad mientras tanto? El silencio administrativo solo agrava el problema y transmite una preocupante sensación de abandono institucional.
Solicito a las autoridades que actúen con urgencia: que reparen, adjudiquen y protejan estas viviendas, y que escuchen de una vez a quienes vivimos aquí. No podemos permitir que la falta de acción convierta la necesidad en conflicto.
Miguel Navarro. Colmenar Viejo










