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La no-noche de la Dehesa

Debió ser muy hermosa la velada nocturna de la pasada noche en la Dehesa de Navalvillar: silencio absoluto, las estrellas tililando, el manto del cielo sobre las cabezas, un telescopio enfocando al cosmos. Debió ser precioso para los que fueron y a Colmenar al Día le hubiera gustado contárselo a los que no pudieron asistir. Pero no fue posible, qué le vamos a hacer.

Redacción.- A este periódico le llegó la nota de prensa del Ayuntamiento sobre la actividad prevista en la Dehesa de Navalvillar con mucha antelación. Con el mejor espíritu de servicio público que nos anima, dimos de inmediato la noticia y la replicamos en nuestras redes sociales.

Es una buena iniciativa y nos interesaba positivamente, de modo que, además de informar de ella con antelación, nos propusimos hacer una buena cobertura del acontemiento. Enviar algún redactor (nuestro propio director es un gran aficionado a las actividades en la naturaleza), hablar con algún especialista, publicar fotos que se nos porporcionaran: periodismo sin más.

Pero no fue posible. Los responsables municipales nos hicieron saber que no se admite prensa en este evento. Se nos dieron argumentos, es cierto, aunque incomprensibles, porque si se aplicaran de manera general a las actividdes humanas, los medios apenas podrían cubrir las verbenas y las actividades muy ruidosas.

Como uno más

La alternativa que se nos ofreció es que asistiéramos al evento «como uno más», pero cuando cursamos la solicitud correspondiente recibimos un incontestable correo: «Las plazas se han agotado, les dejamos en lista de espera por si se liberara alguna vacante. Un saludo».

En resumen, no hemos podido asistir al evento ni como prensa acreditada ni como «uno más». De modo que no hemos podido cumplir con nuestra tarea de informar a nuestros lectores. Probablemente se nos podrá reprochar no haber sido suficientemente veloces en la reserva de plazas. Probablemente. Pero informar es una tarea (que no tiene nada de ingrata, pero es una tarea) y las tareas, cuando su correcta ejecución depende de una administración pública, debe ser facilitada.

En este caso, la noche de la Dehesa se ha convertido en la no-noche. No pasa nada: hay más noches que longanizas. Pero nuestros lectores merecen un respeto.

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