
Capítulo VIII: La dama del 722
Un día cualquiera. El 722 llegó puntual, como casi siempre. Él subió, saludó a Juan, el conductor, y buscó asiento. Observó el pasillo con calma, como quien no tiene prisa

Un día cualquiera. El 722 llegó puntual, como casi siempre. Él subió, saludó a Juan, el conductor, y buscó asiento. Observó el pasillo con calma, como quien no tiene prisa
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