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Consultorio// Ansiedad, cuando el cuerpo habla lo que la mente calla

Imagen creada con IA para Colmenar al Día

Comenzamos hoy una sección semanal sobre salud mental, a cargo de la psicóloga Marta del Barrio, fundadora y directora de Sicura Psicología. Si algún lector desea comentar algo o elevar alguna una consulta, puede hacerlo a través de la sección TU ESPACIO

Marta del Barrio.- La ansiedad no es algo que tengas que “quitarte de encima”, sino algo que puedes aprender a entender. Es tu mente pidiendo atención, mostrándote que algo en tu vida necesita cambio. Escucharla, en lugar de pelear con ella, puede ser el primer paso para sentirte mejor.

No estás solo ni exageras. A veces la ansiedad aparece sin motivo aparente, pero siempre tiene algo que contarte.

¿Alguna vez has sentido el corazón acelerado sin saber por qué? ¿O esa presión en el pecho, ese nudo en la garganta, ese cansancio que no se va aunque duermas ocho horas? Puede que lo hayas pensado: Estoy mal, pero no sé por qué”. Tranquilo. No estás loco ni estás solo. Lo que sientes tiene nombre: ansiedad.

La ansiedad no es tu enemiga. En realidad, es una reacción natural del cuerpo. Es la alarma interna que se activa cuando algo podría ir mal, aunque a veces el peligro no sea tan real como parece. Es como si tu cerebro tuviera un detector de humo demasiado sensible: pita igual por un incendio que porque tostaste el pan de más.

La presión invisible del todo va bien”

Vivimos en una época donde todo pasa rápido. Redes sociales, trabajo, estudios, familia, expectativas… y la sensación constante de que “tienes que estar bien”. Esa presión invisible puede acumularse sin que lo notes. Entonces, un día cualquiera, tu cuerpo dice hasta aquí”. Y lo hace a su manera: con insomnio, con palpitaciones, con pensamientos repetitivos, con ganas de llorar sin motivo, o con la sensación de que algo malo va a pasar aunque todo parezca ir bien.

La ansiedad puede aparecer por muchas razones, y no siempre son tan obvias. A veces se debe a situaciones de estrés prolongado —como un trabajo que te exige demasiado o una relación que te desgasta—. Otras veces, viene de cosas más pequeñas pero constantes: la falta de descanso, el exceso de pantallas, compararte con los demás o simplemente no darte un respiro para estar contigo mismo. También puede tener raíces más profundas: el perfeccionismo, miedos aprendidos o experiencias pasadas que dejaron huella.

No necesitas un gran motivo” para sentirte así

Lo importante es entender que no hace falta haber pasado por algo dramático para sentir ansiedad. A veces el “motivo” es justo lo contrario: haber ignorado tus emociones demasiado tiempo. La ansiedad es una forma de comunicación. Es el cuerpo diciendo: necesito que me escuches”.

Identificarla no siempre es fácil, porque se disfraza de muchas maneras. Algunas personas sienten mareos o dolores físicos, otras notan la mente acelerada o se vuelven más irritables. También puede aparecer como apatía, falta de concentración o una sensación constante de estar “desconectado”. Si llevas tiempo sintiéndote en alerta sin entender por qué, es buena idea parar y escuchar lo que tu cuerpo intenta decirte.

Aprender a entenderla, no a pelear con ella

Y sí, la ansiedad se puede manejar. No hay una fórmula mágica, pero sí caminos. A veces basta con empezar a cuidarte mejor: descansar, poner límites, desconectarte de lo que te satura. Otras veces hace falta hablarlo con alguien, ya sea un amigo o un profesional. Pedir ayuda no te hace débil, te hace valiente.

Marta del Barrio – Sicura Psicología

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