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La Misión arrasa en la noche grande de las fiestas patronales

Foto cedida por el Ayuntamiento de Colmenar Viejo

Estaba ya la noche tan avanzada que se aproximaba la mañana, cuando La Misión dio por concluido su macroconcierto en el día grande de las fiestas colmenareñas. Más de tres horas de música y espectáculo que combinaban clásicos de la verbena, versiones imposibles y una puesta en escena marcada por la tecnología y el dinamismo.

JT.- La expectación era máxima: tras el fenómeno de Panorama el pasado año, Colmenar Viejo empieza a consolidarse como una de las plazas de referencia para estas macroorquestas, capaces de atraer a un público que va mucho más allá de los habituales de las fiestas locales. Familias, jóvenes y veteranos compartieron pista en un ambiente que mezclaba lo popular con lo espectacular, lo de siempre con lo más actual.

Uno de los grandes

Con un repertorio amplio y muy bien solventado, La Misión confirmó por qué se ha convertido en uno de los grandes nombres de la nueva ola de orquestas que están redefiniendo las fiestas populares en toda España. Pantallas gigantes, coreografías y un directo arrollador pusieron al público en pie desde el primer acorde.

El concierto se prolongó hasta altas horas de la madrugada, en una de esas noches que se graban en la memoria colectiva del municipio. La Misión no solo ofreció música: regaló a Colmenar una experiencia de fiesta compartida que une a varias generaciones alrededor de un mismo escenario.

El fenómeno Lito

La Misión lo tiene todo -calidad, ritmo, espectacularidad- pero tiene sobre todo el mérito de, siendo una orquesta madrileña, ser capaz de hacer sombra al oligopolio gallego.

Porque la pontevedresa Panorama no está sola en el mapa de las neoverbenas y las macroorquestas modernas, sino que junto a ella triunfan otro sinfín de nombres -París de Noia, El Combo Dominicano, Olympus, Capitol y varias docenas más- que crecieron en el peculiar caldo de cultivo de las verbenas gallegas y estallaron, para bien, cuando a finales de los años noventa crecieron de la mano de Ángel Martínez, Lito, el visionario empresario que supo dar salida a las aspiraciones de tantos músicos y profesionales del espectáculo en su Galicia natal.

Las macroorquestas han venido para quedarse. En Colmenar lo vimos el año pasado con Panorama y este año con La Misión. El resto ahora es mantener la apuesta, porque subirla no va a ser posible.

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