RG.-El próximo sábado 27 de septiembre, la explanada de la Plaza de Toros acogerá una nueva edición del Mercado de Productores de Colmenar Viejo. Una cita que reúne a agricultores, artesanos y creadores locales en un espacio que mezcla tradición, innovación y cercanía.
En esta edición del Mercado de Productores, entre los protagonistas estará Mónica Blanca López, miembro de la Asociación de Artesanos y Artistas de Colmenar Viejo (ASARCO), que acerca su trabajo de bisutería y defiende el valor de lo hecho a mano frente a la producción masiva. En esta conversación con nuestro periódico habla de raíces, retos y del futuro de la artesanía en un entorno cada vez más competitivo.
“Desde pequeña me ha gustado siempre trabajar con las manualidades”, recuerda López, evocando aquellas tardes en el colegio de monjas donde aprendió macramé, ganchillo y costura. Esa afición se convirtió en un oficio cuando la necesidad económica le obligó a dar un paso adelante. “Llegó un momento de mi vida en el que económicamente me quedé sin trabajo, necesitaba aportar un poco más a la economía familiar y lo vi como un negocio”.
Hoy sus piezas de bisutería fusionan técnicas tradicionales con herramientas modernas. “Utilizo técnicas tradicionales y modernas, tanto para realizar macramé, ganchillo o la impresión digital o láser, con lo que elaboro collares, pulseras, pendientes, ese tipo de cosas”. También crea cuadros personalizados para niños, donde combina ganchillo, fieltro e impresión digital. Un trabajo que es sustento y pasión al mismo tiempo.
Colmenar Viejo ha sido su hogar desde hace tres décadas. “Llevo 30 años viviendo en Colmenar Viejo, pero soy de un pueblo de Extremadura. Me crié allí y vine aquí con 17 años”. El territorio, afirma, ha marcado su manera de crear. “Colmenar Viejo es un pueblo de artistas. Está rodeado de naturaleza y eso también me ayuda muchísimo”.
Retos del Mercado de Productores
Susana Jiménez Aibar, tercera teniente de Alcaldía y concejal de Desarrollo Empresarial, Economía y EmpleoMercado de Productores es un espacio donde conviven alimentos locales y artesanía. “Lo que se está intentando entre todos es precisamente sacar adelante lo autóctono, que la gente valore más lo local, lo artesanal, fomentar la economía de la gente de aquí”. Sin embargo, el contexto económico no siempre ayuda. “Estamos en un momento en el que la economía personal no está muy boyante, con lo cual siempre se va a lo barato, aunque sepas que no es lo mejor”.
El gran desafío para los pequeños productores es competir con la gran distribución. “El reto sobre todo es el económico. Quizás este producto sea un pelín más caro, pero estás comprándolo sin intermediarios, algo único y diferente”. La publicidad y la comodidad del comercio online son obstáculos añadidos. “Cada vez a la gente le cuesta muchísimo más acercarse. Es más fácil que te lo traigan, entonces ese también es un reto”.
Aun así, López cree en la fuerza del contacto directo. “Sí, por supuesto, porque además acabas enriqueciendo el producto, no solo con el público que te dice sus necesidades, sino también con los compañeros venidos de distintos lugares. Generan ideas para abrirnos a más públicos y aprender técnicas nuevas”.
Un futuro en manos de todos
El valor de Colmenar Viejo radica en su equilibrio entre lo rural y lo urbano. “Todavía se valora este tipo de comercio, el comercio cercano, el sin intermediarios, te compro los huevos, te compro el tomate o te compro un collar porque eres mi vecina”. Esa conexión humana, asegura, marca la diferencia.
El futuro, sin embargo, dependerá de la colaboración entre artesanos, productores, instituciones y ciudadanía. “Si sabemos hacerlo bien entre todos, sí va a llegar a buen puerto, sí va a tener futuro”. Desde ASARCO, la asociación que agrupa a veinte socios locales, se organizan mercados de artesanía cada dos o tres meses. “Lo que estamos buscando también son eventos con variedades de artesanía, demostraciones y poner en valor lo auténtico del artesano”.
Mónica López lanza un mensaje directo a quienes todavía no se han acercado al mercado: “Merece la pena, se van a sorprender porque todavía en el siglo en el que estamos hay cosas naturales, hay cosas hechas a mano y hay trabajos que aún no se han perdido”.
El Mercado de Productores no es solo un escaparate de productos, es también un relato colectivo sobre esfuerzo, creatividad y resistencia. “Que aprecien lo que se está mostrando, algo hecho a mano. No solo te estás llevando un objeto, también la historia y el esfuerzo de quien lo está creando”.









