El censo municipal de animales supera las 9.000 mascotas, mientras que los menores de 10 años apenas rondan los 7.000
LHJ.- Colmenar Viejo se consolida como un municipio amante de los animales. Según los últimos datos del Registro de Identificación de Animales de Compañía (RIAC) de la Comunidad de Madrid, en la localidad hay 9.134 perros censados según datos de junio de 2025. Esa cifra supera con holgura al número de niños menores de diez años, que según el Padrón Municipal de Habitantes del Ayuntamiento de Colmenar Viejo, ascienden a 6.972.
El dato confirma una tendencia que también subraya el Instituto Nacional de Estadística (INE): aunque la natalidad en Colmenar está sostenida, el número de animales de compañía crece año tras año. En nuestro municipio, la proporción es clara —un perro por cada seis vecinos— y sigue aumentando.
Un nuevo perfil
Los expertos consultados aseguran que el perfil del propietario de mascotas ha cambiado. “Ya no se trata solo de familias con chalé y jardín; ahora vemos jóvenes y mayores que viven solos y adoptan un perro como compañía estable”, explican en una clínica veterania consultada.
El municipio dispone de una estricta regulación sobre la tenencia, control y protección de animales de compañía, cuenta actualmente con tres áreas caninas urbanas —en el Parque de los Frailes, el Parque El Mirador y La Estación— , además de varios kilómetros de sendas y caminos naturales donde los dueños pasean a diario a sus mascotas. No obstante, varios colectivos vecinales reclaman una mejor limpieza y control de excrementos en parques y aceras.
Crecimiento en niños y en mascotas
Las estadísticas del INE reflejan que el municipio alcanzó una tasa bruta de natalidad del 8,27 %, lo que lo sitúa como el segundo con mayor natalidad de la región y el noveno a nivel nacional. Pese a ello, la proporción de mascoatas aumenta de forma exponencial.
“Nuestros perros se han convertido en parte esencial de la vida colmenareña: acompañan, socializan y hasta aparecen en los perfiles de redes sociales de medio pueblo”, bromea un vecino habitual del parque de El Mirador.
Colmenar Viejo, al fin y al cabo, no solo crece en población humana: también late al ritmo de miles de patas y colas.










