Tras varias semanas de debate y confusión, este periódico ha podido confirmar que el tradicional mercadillo de los sábados, que abandonará su emplazamiento habitual a finales de este mes, regresará a él dentro de un plazo «de entre seis y siete meses», es decir, previsiblemente a finales de año.
Redacción.– Desde el pasado sábado 21 de marzo, cuando se hizo pública de manera ostensible la decisión del equipo de gobierno municipal de trasladar el mercadillo, la confusión ha sido tal que este periódico prefirió no pronunciarse hasta contar con una información suficientemente clara.
Todo quedó despejado ayer, lunes 13 de abril. El traslado se llevará a cabo a finales de este mes, pero tendrá carácter temporal. Así lo indica de forma expresa el escrito, fechado el 10 de abril, remitido a la Comunidad de Madrid por la concejala de Desarrollo Empresarial, Economía y Empleo, Susana Jiménez Aibar: “Este traslado de ubicación será un cambio temporal hasta la finalización de las obras, estimadas en un tiempo de seis-siete meses”.
Dudas y protestas
Como es sabido, el mercadillo deberá trasladarse por las obras previstas en el conocido como parque del Oeste, en cuya calle Cañada Lancha Majalcielo se celebra actualmente. Los comerciantes fueron informados hace varias semanas, aunque de manera poco formal, a través de uno de sus delegados.
El viernes 20 comenzaron a surgir las primeras protestas promovidas por algunas asociaciones de comerciantes, y al día siguiente, sábado 21, la concejala hubo de afrontar una situación complicada, marcada por los reproches de algunos afectados, la disposición al entendimiento de otros y los malos modos de una minoría muy reducida.
El 8 de abril, los representantes de los comerciantes mantuvieron una reunión formal con la concejala y con el alcalde, que concluyó sin acuerdo. Sin embargo, el escrito remitido el pasado viernes a la Comunidad de Madrid debería cerrar definitivamente el debate.
¿Un lugar inadecuado?
Las críticas de los comerciantes —a las que se han sumado algunas asociaciones vecinales y partidos de la izquierda— se centran en la decisión unilateral del equipo de gobierno sobre el traslado del mercadillo, y no en la ubicación concreta del mismo. Entre los inconvenientes que señalan figuran la falta de consenso y la ausencia de diálogo previo, mientras que el equipo de gobierno sostiene que no existe una alternativa mejor.
Pero la clave del conflicto radicaba en otro punto: los comerciantes estaban dispuestos a aceptar el nuevo emplazamiento siempre que las autoridades garantizaran por escrito su carácter provisional. Y ahí es donde el Ayuntamiento había mantenido hasta ahora una posición inflexible.
De hecho, fuentes conocedoras de la reunión del día 8 han señalado a este diario que el encuentro fue especialmente tenso. Según esas fuentes, el alcalde llegó a reprochar a los comerciantes «que no tenían ni idea”, mientras estos reiteraban con firmeza su rechazo a la nueva ubicación si no se fijaba con claridad el carácter temporal del traslado.
El permiso de la Comunidad de Madrid
La clave final de este enredo estaba en que el traslado debía ser autorizado por la Comunidad de Madrid, competente en materia de venta ambulante. Y esa autorización solo podía concederse con carácter provisional, puesto que el nuevo emplazamiento difícilmente podría consolidarse como definitivo dadas sus carencias.
El problema era que una provisionalidad sin plazo concreto no satisfacía a nadie. Eso es lo que ha obligado finalmente a fijar por escrito, tal y como reclamaban los comerciantes, una referencia temporal precisa: “la finalización de las obras, estimadas en un tiempo de seis-siete meses”.
A la vista de ello, cabe pensar que el principal motivo de disputa ha quedado, al menos sobre el papel, resuelto.









