Colmenar Viejo celebra San Isidro este 15 de mayo con una mirada al campo local. La agricultura pierde peso frente a la ganadería mientras el municipio afronta retos de rentabilidad y relevo generacional.
AP. – Con motivo de San Isidro, Colmenar al Día ha hablado con el Ayuntamiento de Colmenar Viejo para analizar la situación actual del sector primario en el municipio, un ámbito que sigue formando parte de la identidad local, aunque con una realidad cada vez más desequilibrada entre ganadería y agricultura en el municipio y que este año presenta una programación festiva que vuelve a apoyarse principalmente en actos religiosos.
San Isidro sigue presente… pero el agricultor casi desaparece
Hoy, 15 de mayo, día de San Isidro, patrón de agricultores y labradores, mantiene viva una tradición profundamente ligada al origen rural del municipio. Sin embargo, la fotografía actual del sector deja una imagen muy distinta a la que históricamente representaba esta festividad.
El propio Ayuntamiento reconoce que “la ganadería continúa siendo la principal actividad del sector primario en el municipio”, especialmente la ganadería extensiva de vacuno de carne. Frente a ello, la agricultura queda hoy reducida “principalmente a cultivos de secano, cereales, forrajes destinados al ganado y algunos viñedos tradicionales”. Una diferencia que refleja cómo el peso agrícola ha ido perdiendo presencia dentro del modelo económico y territorial de Colmenar Viejo.
La situación deja una contradicción difícil de ignorar en un día como San Isidro. Aunque la figura del santo está ligada históricamente al agricultor y al trabajo de la tierra, gran parte del discurso institucional y de las inversiones vinculadas al medio rural se centran actualmente en la ganadería. El campo sigue formando parte de la identidad local, pero no todos sus sectores conservan hoy la misma visibilidad.
Un municipio que mantiene raíces rurales
Desde el Ayuntamiento insisten en que “el sector primario forma parte de la identidad histórica y cultural de Colmenar Viejo” y destacan el papel que todavía desempeña el mundo rural en la conservación del paisaje y del entorno natural del municipio.
En esa línea, el Consistorio pone en valor infraestructuras como el CENSYRA, el Centro de Selección y Reproducción Animal, que desarrolla labores de investigación, mejora genética y conservación de razas ganaderas. También subraya la protección de especies autóctonas como la Rubia de El Molar o la Negra Colmenareña, consideradas parte del patrimonio ganadero regional.
Todo ello confirma que Colmenar Viejo sigue manteniendo una fuerte vinculación con la actividad ganadera. Sin embargo, la evolución del municipio también ha transformado la relación cotidiana de muchos vecinos con el campo. La expansión urbana, el crecimiento demográfico y la pérdida progresiva de explotaciones tradicionales han ido alejando parte de esa cultura agrícola que durante generaciones definió la vida local.
El gran problema no es solo producir, sino sobrevivir
El Ayuntamiento admite que “el principal reto que afronta actualmente el sector es la rentabilidad de las explotaciones”. Una realidad que afecta tanto a agricultores como a ganaderos y que se traduce en dificultades crecientes para mantener una actividad económicamente viable.
A ello se suma otro problema estructural que se repite en buena parte del mundo rural español: la falta de relevo generacional. “Las dificultades de acceso a la tierra, la financiación o la continuidad de las explotaciones familiares hacen cada vez más complicado que los jóvenes puedan incorporarse al campo”, reconocen desde el Consistorio.
La consecuencia es un sector cada vez más envejecido y con menos capacidad para renovarse. En el caso de la agricultura, esa fragilidad se percibe todavía con más intensidad. Mientras la ganadería conserva una mayor presencia institucional y económica, muchos pequeños cultivos tradicionales sobreviven de forma residual, casi como parte de un paisaje heredado más que como una actividad de futuro.
Tradición, memoria y una celebración que también habla del presente
La programación municipal de San Isidro mantiene este año el formato hitual, con eucaristías, procesiones y encuentros vecinales. Para Colmenar Viejo, este 15 de mayo se define como una celebración marcada sobre todo por la tradición religiosa.
Al mismo tiempo, el Ayuntamiento continúa impulsando proyectos ligados al sector ganadero, como el aprovechamiento de la Dehesa de Navalvillar o el futuro matadero regional del Polígono Industrial Sur, iniciativas que buscan reforzar la actividad rural vinculada principalmente a la ganadería.
Mientras tanto, la agricultura aparece cada vez más diluida dentro del relato oficial del campo colmenareño. Y quizá ahí esté la gran reflexión que deja este San Isidro: Colmenar Viejo sigue reivindicando con orgullo su pasado rural, pero el modelo de campo que hoy permanece ya no se parece demasiado al que durante décadas representaron agricultores, labradores y campesinos en la memoria colectiva del municipio.










