El lunes 28 de abril, a las 12:33, la península ibérica se apagó. Una oscilación inesperada en la red eléctrica europea dejó sin luz a millones de personas en España y Portugal. En cuestión de segundos, se perdieron 15 gigavatios de energía, el 60% del consumo nacional, según explicó el gobierno central desde la Moncloa. La causa exacta aún se investiga, pero se descartan fenómenos meteorológicos o ciberataques.
REDACCIÓN. En Colmenar Viejo, la respuesta fue inmediata. El Ayuntamiento habilitó un hospital de campaña en el pabellón A del complejo deportivo Lorenzo Rico para atender a personas dependientes de equipos eléctricos, como los usuarios de oxígeno domiciliario. Doce personas fueron asistidas, una de ellas trasladada a un hospital.
Para el martes 29, la normalidad regresó a la localidad. Centros de mayores, bibliotecas, instalaciones deportivas y espacios culturales reanudaron sus actividades. La Casa de la Juventud y las bibliotecas municipales volvieron a abrir sus puertas en horario habitual. Las clases en los colegios permanecieron suspendidas, aunque los centros educativos se mantuvieron abiertos para atender a los alumnos que lo necesitaran.
En cuanto al transporte, el Metro de Madrid restableció su servicio al 100%, excepto en la línea 7A. Los autobuses urbanos e interurbanos operaron de forma gratuita durante todo el día. El servicio de Cercanías, sin embargo, funcionó solo al 50% de su capacidad.

El alcalde Carlos Blázquez Rodríguez agradeció la labor de los cuerpos de seguridad y los trabajadores municipales, destacando también el comportamiento ejemplar de la ciudadanía durante esta situación insólita. Este apagón, el más grave en la historia reciente de España, evidenció la vulnerabilidad de nuestra infraestructura eléctrica y la importancia de una respuesta coordinada ante emergencias.










