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Crónica municipal // En el pleno de mayo, medio ambiente y deporte envueltos en biogás

Como el pleno de marzo, el de mayo se ha visto de nuevo envuelto en la polémica de la planta de biogás. En la crónica de ayer narramos la larga sesión de preguntas vecinales que retrasó el arranque formal de la reunión mensual de la corporación colmenareña. Hoy completamos la crónica.

Juan Torres.- La sesión ordinaria comenzó oficialmente a las 10,37 con la tradicional lectura del acta, que fue aprobada sin objeciones.

Medio ambiente de andar por casa

El siguiente punto ya tenía cierto interés puesto que se trataba de la aprobación inicial de la nueva ordenanza municipal de medio ambiente. Este cronista consiedaraba un tema importante, pero todas las partes parecían en parte agotadas por la dura sesión previa de preguntas y en parte tomando aire para el siguiente punto. De modo que el escarceo fue un poco de andar por casa.

El concejal Mansilla se explicó bien, con sosiego (que no es poco en estos tiempos) pero sin entrar en detalles. So pretexto de que se trata solo del proceso inicial de aprobación, pareció reservarse. Tampoco a los grupos opositores parecía importarles mucho el tema, aunque el portavoz de Ganemos Colmenar en este tema, Hernán Gil, hizo como que sí. Vox estuvo en su papel de socio de gobierno y el PSOE lo pareció, como le pasa tantas veces.

Cabe pensar que cuando pase el trámite de información pública y vuelva al pleno, se pueda hablar en serio de política municipal de medio ambiente.

Más madera… o sea, más biogás

El punto tercero tenía un título tan engorroso como incomprensible, a saber: Dictamen de Comisión
Informativa sobre resolución recurso de reposición contra Acuerdo plenario de fecha 25/04/2024 sobre declaración de Interés público de las instalaciones de tratamiento deBiorresiduos, en el polígono 41 parcelas 69 y 70.
(Hemos transcrito con la penosa sintaxis oficial, aunque omitiendo las mayúsculas gritonas que, por razones incomprensibles, se utilizan).

La cosa iba de algo tan espeso como la votación protocolaria de un texto del secretario municipal por el que se rechaza el recurso presentado por la Asociación 14 de abril contra el acuerdo del pleno de hace un año en el que se declaró de interés público el proyecto de la planta de biogás.

Espeso sí, pero poca broma con el asunto: si salía adelante el recurso, el proyecto impulsado por Prezero y Enagás Renovables encallaría en las procelosas aguas del urbanismo municipal y a saber cuándo podría salir de ellas. Por eso el tema no era baladí y por eso los vecinos de la Plataforma STOP Biogás se mantuvieron en el salón de plenos hasta que se teminó de tratar el punto, más de una hora después, y sin incidentes reseñables.

Un debate repetido

Tal importancia se le había dado al tema que la Junta de Portavoces había acordado dar en este punto tres turnos a cada grupo para expresar su posición en lugar de los dos habituales. Igual podían haber sido un solo o veintisiete, porque cada portavoz fijó posición en su primera intervención y en ella se mantuvo con la firmeza del que encalla en una roca segura.

Hay que reseñar, sin embargo, que salvo en la intervención de cierre del Alcalde, los oradores mantuvieron un tono firme, pero mesurado, y hasta cabe decir que educadísimo. Nadie alzó la voz y nadie insultó, lo cual, a estas alturas del partido, es muy de agradecer, sobre todo tras la procelosa sesión previa.

La posición de los partidos es bien conocida: salvo el PP, todos los demás grupos, con más o menos sabiduría oratoria, se mantienen en las lindes del conocido eslogan («Ni tan grande ni tan cerca»), cuyo registro debería reportar a su autor grandes beneficios en forma de derechos intelectuales.

Sorprendió (quizá solo a los menos avezados) el cambio de postura de Vox, socio de gobierno, que había apoyado el proyecto en la fase anterior y se alineó con la izquierda en esta fase. Susana Jiménez dice con solvencia lo que tiene que decir y justificó el cambio de postura de su grupo amparándose en detalles conocidos con posterioridad a la aprobación inicial y en la carencia de beneficios para el muncipio. Y sorprendió también (¿o no?) que Óscar Monterrubio, por el PSOE, explicase, también con solvencia, el paso de su anterior abstención al voto negativo.

El broche del Alcalde

El broche (¿de oro?) lo puso el Alcalde aportando, como le pasa con frecuencia, lo peor y lo mejor al debate. Lo peor: cuando se empieza diciendo que «hemos asistido a la demolición del Estado de Derecho por parte de la izquierda más radical y sectaria», se pone el listado de la falta de respeto institucional tan alto que ya tiene uno que mantenerse ahí y acusar a la «izquierda cobarde», que son los portavoces de Ganemos Colmenar y Más Madrid, de «manipular, coaccionar y coartar», incluso, por lo visto, a un periodista sobre el que no se proporcionó ningún dato.

Pero también aportó lo mejor, porque Carlos Blázquez fue el único que señaló el punto débil de la argumentación opositora. De acuerdo, vino a decir, ni tan cerca ni tan grande. Pero ¿cuánto de lejos tiene que ser la planta para que parezca bien?, ¿cuánto de peqeña para que se aplauda? El Alcalde interpeló de manera explícita a sus oponentes para que le precisaran las cifras con las que se sentirían cómodos, y nadie fue capaz de responderle.

Porque esta es la clave de este extraño debate: nadie parece estar en contra del biogás ni contra la construcción de una planta. Pero sí contra esta precisamente. ¿Y entonces? ¿Tan dificil es ponerse de acuerdo?

El rocambolesco voto socialista

El remate de esta rocambolesca historia lo puso el grupo socialista, cambiando el sentido de su voto como grupo, pero permitiendo que la concejala Begoña Sanz, se mantuviera en la abstención, una abstención que facilitó el empate y permitió que el voto de calidad del Alcalde echara atrás el recurso.

La concejal explicó su voto discrepante con una intervención, digámoslo así, incomprensible.

En los pasillos muncipales se rumoreaba que con esta maniobra el grupo socialista había conseguido la cuadratura del círculo: se mantenía en el bloque opositor, pero facilitaba, gracias a su militante díscola, que el proyecto siguiera adelante. No hay datos que avalen esta hipótesis, pero el hecho de que el partido haya anunciado ya su respeto a la concejala disidente en nombre de la pluralidad da que pensar.

Deporte y preguntas

El punto cuarto se refería al reglamento de utilización de los servicios e instalaciones deportivas. La concejala del ramo, Fabiola Cebrián, pese a su insultante juventud gestionó con soltura la papeleta de intervenir cuando ya todo el mundo quería irse -de hecho el público salió disparado en cuando terminó el punto anterior y fue tal el ímpetu de la salida que hubo que arbitrar un receso para volver al orden-.

Solo el concejal de Ganemos Hernán Gil enarboló su papel opositor con alguna solvencia y mucha brevedad, mientras que los demás se limitaron a felicitar a la concejala de Deportes por su buena disposición a la escucha. Treinta y cinco clubes deportivos en Colmenar Viejo son muchos clubes y bien merece la pena que el tema se aborde algún día con menos emociones en el entorno y menos ganas de salir por pies.

Las preguntas ya fueron de derribo. Hasta el Alcalde se marchó, acuciado sin duda por tareas más importantes (¿qué hay más importante que presidir un pleno?) y la vicealcaldesa Belén Colmenarejo despachó el ritual con una, digámoslo así, desganada faena de aliño.

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