Un incidente en la línea 722 y la presión vecinal vuelven a poner en el foco la falta de soluciones estructurales
RH.– Colmenar Viejo vuelve a situar el debate sobre la movilidad y el transporte público en el centro de la agenda local. En los últimos días, distintos grupos políticos y organizaciones vecinales han intensificado sus peticiones de mejora ante los “serios problemas de conectividad” que afectan a miles de vecinos, especialmente en los barrios periféricos y en la zona de la Estación.
La última alarma saltó tras un incidente en un autobús de la línea 722, cuando un pasajero, tras bajarse del vehículo, lanzó una piedra que rompió una de las lunas laterales. Por fortuna, no hubo que lamentar daños personales, aunque el autor del ataque se dio a la fuga. La Asociación Vecinos por Colmenar lamenta “acciones que ponen en riesgo la seguridad e integridad de los pasajeros” y reclama “una respuesta urgente de las administraciones para mejorar la situación del transporte y la convivencia”.
Autobuses interurbanos y Cercanías
A este episodio se suman las críticas de formaciones como Ganemos Colmenar, que ha presentado una moción en la que propone ampliar las frecuencias de los autobuses interurbanos, reforzar las líneas urbanas y garantizar la accesibilidad en todos los barrios. “La situación es insostenible, especialmente para quienes dependen del transporte público para ir a trabajar o estudiar”, señalan desde Ganemos, que insta a la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento a impulsar una mesa de trabajo urgente.
Esta situación se produce en un momento en el que el servicio de Cercanías hace aguas, con incidencias y averías constantes, con lo que trasladarse en tren en estos tiempos empieza a convertirse en una aventura.
Plan integral de movilidad
Por su parte, la Asociación Vecinos por Colmenar ha remitido cartas a los responsables del Ministerio de Transportes y de la Delegación del Gobierno reclamando un plan integral de movilidad. Entre las demandas, destacan la necesidad de mayor coordinación entre los distintos servicios, la revisión de horarios y la modernización de las infraestructuras. “No podemos seguir esperando a que un incidente grave nos obligue a reaccionar. La movilidad es un derecho y una condición básica para la calidad de vida”, afirma el presidente de la entidad, Daniel Borona.
El debate sobre el transporte público se reaviva periódicamente en Colmenar Viejo, municipio que acaba de alcanzar los 60.000 habitantes, pero que, según denuncian los usuarios, sigue dependiendo de una red insuficiente y, en ocasiones, poco fiable. Los incidentes y la presión social parecen haber acelerado una vez más la exigencia de soluciones estructurales, en un momento en el que confluyen las obras del tercer carril de la N-607 y las limitaciones del servicio ferroviario durante el verano por las obras en Atocha..










