El director de Colmenar al Día entrevista en exclusiva a Sergio Cabellos, uno de los principales directivos de PreZero, la empresa promotora de la futura planta de biogás en Colmenar Viejo. En medio de la controversia social y política que ha suscitado el proyecto, el director de Negocio de la compañía responde a las principales críticas, defiende la ubicación elegida y asegura que la tecnología utilizada minimizará los olores y el impacto ambiental.
17 de mayo de 2025 – JUAN TORRES
Vaya lío, ¿no?
Parece que un poco, pero no se entiende bien. Este es un proyecto empresarial perfectamente homologable a los que estamos haciendo en toda Europa, y en los demás sitios no solo no hay lío, sino que están encantados, porque resolvemos problemas.
A ver, vamos por partes: ¿Qué es el biogás y por qué se plantea una planta en Colmenar Viejo?
El biogás es un gas renovable que se genera al descomponerse la materia orgánica —como restos de comida o residuos agrícolas— en ausencia de oxígeno. Este proceso se llama digestión anaerobia y permite, además de reducir residuos, producir una energía limpia y reutilizable. La planta que promueve PreZero pretende tratar los biorresiduos que ahora terminan en vertedero, especialmente los que se generan en los hogares, para convertirlos en biogás y compost, contribuyendo así a los objetivos europeos de reciclaje y reducción de emisiones.
«la planta no es el problema, es la solución»
¿Por qué una planta de biogás en Colmenar Viejo y no en otro lugar?
Este proyecto surge como una solución a un problema real. En la comarca de la Mancomunidad del Noroeste, cerca del 80% de los residuos acaban en vertedero. Analizamos distintas ubicaciones, pero esta cumplía todos los requisitos: lejos de núcleos urbanos, sin afecciones a zonas protegidas, con buen acceso por carretera y posibilidad de conexión a la red de gas. No es una ocurrencia, sino el resultado de cuatro años de trámites ambientales y técnicos. Este proceso, además de generar energía, reduce la cantidad de residuos que acaban en vertederos y evita la emisión de gases de efecto invernadero. La planta de Colmenar nace como una respuesta tecnológica a esa necesidad: gestionar mejor nuestros residuos y generar energía verde.
Ya, pero una macroplanta…
No. Técnicamente no es una macroplanta. Es una instalación media y especializada en biorresiduos. Contra lo que en algunos foros se ha dicho, no tratamos purines ni residuos ganaderos, y su escala está muy lejos de lo que se consideraría “macro”. Esa etiqueta se ha popularizado injustamente por la confusión con las macrogranjas, con las que no tenemos nada que ver.
¿Qué tipo de residuos se van a tratar exactamente?
Principalmente los residuos orgánicos domésticos, los restos de comida, frutas, verduras, etc. También algunos residuos agroalimentarios. Pero hemos adquirido un compromiso: dar prioridad al residuo doméstico, al que generan las familias. Esa materia no debería terminar en vertedero.
¿Qué garantías pueden ofrecer sobre el control de olores y el impacto en la salud pública?
La planta contará con tecnología punta a nivel europeo: naves cerradas a depresión [es decir, con una presión interior más baja que la presión atmosférica exterior]para que el aire no escape, biofiltros que reducen el olor en un 95%, y un control real de emisiones a los tres meses de su puesta en marcha. Además, habrá un plan de vigilancia semestral y controles de calidad de aire, agua y fauna.
Y venga pasar camiones por la M-607…
Ese es otro de los mitos que se han construido. El incremento del tráfico será mínimo. En el primer año se prevé un camión más por hora en la M-607. En el sexto, cuando se alcance el máximo previsto, serán cuatro camiones más por hora. Y no atravesarán núcleos urbanos porque esa fue una condición clave al elegir el emplazamiento.
Los vecinos se quejan de falta de información
Reconocemos que ese ha sido nuestra mayor error: hemos fallado en la comunicación inicial. Por eso ahora estamos haciendo un esfuerzo por explicarlo en todos los foros posibles. Queremos que la gente entienda el proyecto y vea que no hay nada que ocultar.
¿Qué relación mantienen con las administraciones locales, especialmente con Colmenar Viejo y Tres Cantos?
Hemos seguido todos los pasos exigidos por la ley. Pero es cierto que la política ha entrado en juego, y eso ha complicado el debate. Nuestro proyecto no es político. De hecho, creemos que decisiones tan relevantes para la transición ecológica deberían estar al margen de intereses partidistas.
«la política ha entrado en juego y eso ha complicado el debate»
¿Quiere decir que es un proyecto empresarial, enfocado únicamente a ganar dinero?
PreZero es una empresa dedicada a dar soluciones medioambientales. Los residuos son uno de los grandes retos de nuestro tiempo y dar solución a ese problema no es fácil. Llevamos muchos años aportando soluciones al gran problema ambiental de los residuos. Damos soluciones globales a problemas locales, lo hacemos con transparencia y en un marco de legalidad intachable. Así que, créame, los colmenareños y los tricantinos pueden estar tranquilos.
¿Qué queda pendiente para que arranque la planta?
Sólo nos falta una autorización técnica de ENAIRE por la cercanía con el aeropuerto. Todo lo demás —incluida la autorización ambiental integrada— ya está superado. La licencia de obra se podrá solicitar en cuanto se resuelva ese trámite.
¿Qué quieren decirle a quienes aún desconfían del proyecto?
Que piensen en lo siguiente: no hacer nada con los residuos, convertirlos en material de vertedero, eso sí es malo. Esta planta no es el problema; es parte de la solución.
¿Se podrá ir a ver?
Es lo que queremos: que vengan a ver esta planta y todas las que tenemos diseminadas por el territorio. La planta estará abierta a visitas regulares, escolares, asociaciones… No hay mejor herramienta de transparencia que enseñarlo todo. Y nosotros vamos a compensar nuestra falta de comunicación inicial con una transparencia plena.










