Quienes vivimos en Colmenar Viejo y usamos la M607 para ir a trabajar sabemos bien lo que significa madrugar… para quedarnos parados. Las obras han empeorado una situación ya insostenible. Se prometió mejora, pero lo que tenemos es desesperación: carriles cerrados, desvíos confusos y un embotellamiento crónico.
¿De verdad era imposible planificar estas obras sin colapsar la única vía rápida hacia Madrid? ¿No se podía haber trabajado por tramos o haber encontrado una alternativa mejor?
Entendemos que una carretera necesita mantenimiento, pero lo que no se entiende es la falta de previsión y alternativas. Mientras tanto, seguimos perdiendo horas de vida cada semana en un atasco que no cesa.
A quien corresponda: pedimos soluciones urgentes. Más información, más coordinación y, sobre todo, más respeto por el tiempo de los vecinos.
Teresa Pinto. Colmenar Viejo










