Marta Trueba, gijonesa de nacimiento pero colmenareña de alma, expone por primera vez su trabajo fotográfico como una inmersión personal en la cultura japonesa. A través de 40 imágenes, la autora nos invita a un viaje estético cargado de silencios, contemplación y belleza natural, inspirado en el concepto japonés de kachofugetsu. La muestra puede visitarse hasta el 3 de junio en el Centro Cultural Pablo Ruiz Picasso.
Redacción.- Marta Trueba no estudió fotografía ni arte, y sin embargo su primera exposición está atrayendo todas las miradas. “Soy una chica de 33 años que se dedica al derecho, soy oficial de notaría”, dice con naturalidad. Su pasión por la fotografía nació en Londres y cobró sentido en Japón, el país que más la inspiró. “Hice un viaje a Japón y pues nada, las fotos salieron de ahí”.
La autora reconoce el carácter amateur de su obra, pero en cada encuadre hay una búsqueda estética íntima. “No tengo nada que perder, mandé las fotos y me ofrecieron la posibilidad de exponer. Es la primera que hago”.
Una flor y un sauce
El título de la muestra, El mundo de la flor y el sauce, no es casual. Se refiere al universo de las geishas, que Marta logró fotografiar casi por azar. “Tuve la suerte de ver a dos que salían de la casa en la que vivían y se iban a trabajar. Fue uno de los momentos más emocionantes del viaje”.
Su visión del Japón tradicional se entrelaza con un profundo respeto por la forma de vivir de aquellas dos mujeres. “Son las únicas que mantienen vivo el arte tradicional. Saben recitar poemas, utilizar los instrumentos antiguos. Son las guardianas del arte japonés”.

La mirada que contempla
En cada imagen se percibe una atmósfera trascendental. “Lo que intentaba transmitir era la forma de ver de una sociedad que vive en calma, educación, respeto hacia las personas y hacia la naturaleza”. Para Marta, Japón es una cultura contemplativa. “Se paran mucho a mirar, a meditar, a observar”.
La literatura tuvo un papel esencial en su aproximación al país. “Una de las formas de conocer una cultura es a través de su literatura. Mishima o Kawabata te preparan para lo que vas a ver. Ya vas predispuesto”. Como en el Hanakotoba, el lenguaje simbólico de las flores, todo en Japón parece tener un significado oculto que invita a la contemplación.
Entre Japón y la Sierra
Colmenar y Japón comparten más de lo que parece. “Colmenar también está en la sierra, puedes salir a caminar, hay naturaleza, ríos, calma… también puedes meditar”. Aunque reconoce que no se parecen, esa tranquilidad conecta ambos mundos.
La exposición El mundo de la flor y el sauce podrá verse hasta el 3 de junio en el Centro Cultural Pablo Ruiz Picasso (C/ de la Iglesia, 12). Entrada gratuita.










