Ganadero de raíz y guitarrista por vocación, Ángel Izquierdo defiende el campo desde su finca en el pico de San Pedro y emociona al público cuando se sube al escenario. Compagina los mercados de la Comunidad de Madrid con su pasión por el flamenco, siempre con Colmenar Viejo como hilo conductor.
RG.- Desde su finca en el Pico de San Pedro y otras parcelas cercanas, cuida las vacas y terneros con paciencia, como lo han hecho durante generaciones. “Por parte de mi madre, mis abuelos, todos han sido ganaderos”. En su voz no hay nostalgia, sino orgullo, un colmenareño de toda la vida.
Soy ganadero
En una época en la que la ganadería tradicional lucha por sobrevivir, Ángel Izquierdo sigue apostando por la calidad, el trato directo y las costumbres heredadas. “Yo soy ganadero”, dice sin rodeos, “tengo una empresa familiar con mi padre y mis tíos, con más de doscientas cabezas de vacuno”.
La explotación, bajo el nombre de Granja Colmenar, vende carne de ternera de forma directa, sin intermediarios. “No mandamos a ninguna carnicería, porque nosotros no somos carniceros. sino ganaderos”. En su pequeña sala de despiece elaboran hamburguesas, cachopos y cortes frescos que venden en mercados como el de la Cámara Agraria, el Planetario o Alcobendas.
“A partir de septiembre estamos abiertos al público, en la finca. Los miércoles, jueves, viernes, sábados y domingos”, explica. “Carne de primera. La carne recién faenada es diferente, porque la calidad es mejor que cualquiera que se puede encontrar, por ejemplo, en las grandes superficies”.
Flamenco, memoria y emoción sobre el escenario
Pero Ángel Izquierdo no solo da voz al campo. También da alma al escenario. Guitarrista autodidacta y amante del flamenco, recientemente participó en la presentación de la publicación anual de la Asociación Cultural Tierra de Toros, un evento cargado de emoción. “Es el primero al que asisto”, comenta, «por supuesto, sin ánimo de lucro».
Su estilo bebe de las fuentes más puras: “Me gusta mucho el flamenco, Camarón de la Isla, José Mercé, Paco de Lucía”. Aunque no tiene agenda de conciertos definida, está abierto a futuras actuaciones: “Depende si me llaman. Si me llaman, voy. Si no, a esperar”.
En un municipio con fuerte arraigo ganadero, Ángel representa a una nueva generación que no renuncia a las raíces, pero busca caminos propios. La música, para él, es otra forma de recordar de dónde viene.
Sin apoyo institucional, pero con firmeza
La ganadería de Ángel se sostiene sin ayuda oficial. “No hay apoyo institucional de ningún tipo, pero a pesar de las dificultades, nuestro compromiso con el territorio es férreo».
El proceso de cría es completamente artesanal. “En seis meses destetamos a los terneros y ya les metemos un pienso de arranque para que vaya apretándose”. Aunque el pienso viene de Segovia, los animales pastan libres en campos de Colmenar. El resultado es una carne reconocida por su sabor, terneza y calidad nutricional. “Más baja en grasa, tiene más proteínas. O sea, es un top”.
La historia de Ángel Izquierdo resume dos pasiones que, aparentemente opuestas, convergen en una misma idea: la autenticidad. Carne de verdad y música de verdad. Sin artificios. Como él.










