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Crónica municipal // Preguntas y respuestas

Carlos Blázquez- Foto: Diego Pedrosa

El orden del día del pleno de mayo llevaba un solo punto polémico y fue retirado. Se trataba de la aprobación definitiva del Reglamento de Ordenación Municipal (ROM), con el que la izquierda había sido muy crítica durante su proceso previo.

Juan Torres.– La retirada de este punto nos privó de grandes momentos de oratoria, pero, optimistas por naturaleza como somos, nos gustaría pensar que el equipo de gobierno y la oposición quieren esforzarse un poco más en la búsqueda de un acuerdo.

Espectáculo «para familias»

Sin ese punto, el pleno se desmoronaba y quedaba convertido en uno de esos espectáculos “para familias” que tanto gustan a los programadores culturales de estos tiempos: todo blandiblú y consenso. Hasta el punto de que hubo unanimidad en la recepción definitiva de las obras de urbanización del sector sub-7 de Cerca Tejera, un polémico y enredado asunto urbanístico que ha mantenido a vecinos, promotores y consistorio atrapados en desacuerdos durante dos largos años.

No es cosa de detenerse en este punto, pero asistir al voto unánime de la corporación y escuchar al concejal de Urbanismo, Jorge Domínguez, hacer algo parecido a una autocrítica son aspectos que, a este cronista, anclado en valores del pasado, le emocionan.

La Casa de la Juventud

También hubo bastante acuerdo respecto a las normas que han de regir a partir de ahora la Casa de la Juventud, aunque desconcierta un tanto que el concejal del ramo hablara de unanimidad y, a continuación, Ganemos Colmenar afirmara que votaba en contra.

En fin, era en todo caso un tema menor. Tanto, que el concejal Navarro lo defendió sin demasiado entusiasmo ni demasiados argumentos, y Más Madrid regaló su voto favorable porque -así lo reconoció la portavoz con transparencia insólita- no había tenido tiempo de leerlo.

Limpiar La Maquinilla

En el capítulo de resoluciones dictadas, a este cronista le llamó la atención la decisión adoptada de limpiar el amplio local de La Maquinilla con el argumento, impagable, de que, como no se sabe qué se va a hacer con ese espacio, “el primer paso —en palabras de la vicealcaldesa— era limpiarlo”. Admirable empeño, que animamos al equipo de gobierno a aplicar en otro sinfín de situaciones, físicas muchas de ellas y otras tantas metafísicas: la limpieza es lo primero, y luego ya, si eso.

Así que, con tan magra cosecha de temas, se llegó al capítulo de ruegos y preguntas, que a este cronista le pareció en esta ocasión lo más suculento del menú.

Preocupaciones minúsculas

Y es que las preguntas —no tanto las respuestas— humanizan a los concejales porque los convierten en ciudadanos de a pie que han hablado con sus vecinos y se vienen al pleno con las preocupaciones minúsculas de, por ejemplo, alguien inquieto por la alimentación de los peces del estanque, por el excesivo calor que estos días está afectando a tantas actividades o por la insuficiente señalética de algunas instalaciones municipales, capaz de desorientar al contribuyente que necesita información.

Tan minúsculas son las preguntas que incluso se instala el tuteo entre los concejales con una soltura que a este cronista, por una vez y sin que sirva de precedente, le parece natural.

Políticos convertidos en mortales

Las preguntas —las municipales, las de este municipio, por lo menos, que son las únicas que seguimos con fruición— convierten a los políticos en ciudadanos y, de paso, en mortales.

A ese respecto, la portavoz del PSOE, Paloma Maroñas, despierta una infinita ternura, tanto en este pleno como en otros, porque, al margen de los grandes temas que se debatan, ella siempre llega al final de cada sesión y saca del bolso los interrogantes que ha ido recolectando entre el vecindario a lo largo del mes, para depositarlas a los pies del equipo de gobierno como quien presenta una ofrenda en Los Remedios.

La hora de las respuestas

Las respuestas ya son otra cosa, porque ahí hay que rendir gestión y efectividad, y no puede uno andarse con ternuras.

La concejal de Educación lo intenta, porque tiene buen estilo, pero a veces se aturulla y explica en la misma frase que en los colegios no se instala aire acondicionado porque es muy caro y porque ella, de pequeña, ya pasaba calor. No nos queda muy claro si es partidaria o no de que se instale porque al fin y al cabo…

La titular de Economía, Susana Jiménez, se explicó bien y con sentido sobre la situación del mercadillo tras dos semanas en su nueva ubicación, aunque acaso se le fue un poco la mano en el balance triunfal después de apenas quince días. Comprendemos que la gestión de este tema ha sido dura para ella, pero quizá aún es pronto para cantar victoria.

El alcalde y sus epítetos

Y menos mal que tenemos al alcalde. Si no fuera por él, este pleno se habría podido incorporar sin problemas a la programación infantil de cualquier tiempo y lugar. Pero ahí está él, que, cuando fue interpelado por Ganemos Colmenar en relación con la contratación de un servicio de educadores ambientales, se lanzó a descalificar sus argumentos porque eran “mentiras burdas, absurdas, mezquinas, viles y cobardes”. Y no siguió porque se le acabaron los epítetos.

Al parecer, en los prolegómenos, una vecina había intervenido en relación con la planta de biometano y el Reglamento de Ordenación Municipal. Quizá eso activó a Carlos Blázquez y explique la innecesaria dureza de su respuesta al portavoz de Ganemos, pero este cronista no pudo asistir a esa fase previa del debate y sería inadecuado especular.

En fin, que lo pasamos bien, como todos los meses. Deberían ustedes, vecinos y lectores, asistir más a estos plenos, tan didácticos como amenos. En todo caso, nosotros se los seguiremos contando.

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