Iba por la M-607, como cada día. Pero ese martes volvió antes. No se encontraba bien. La cabeza le daba vueltas y el cuerpo pedía cama. A la altura de Tres Cantos, el tráfico empezó a espesarse. Redujo la velocidad. El 722 venía justo detrás.
Giró la cabeza con desgana, mirando por el retrovisor.
Y ahí la vio.
Su mujer.
Con otro.
En la parada.
Un beso.
Un beso de esos que no dejan dudas.
Y el 722 tragándoselos a los dos como si no pasara nada.
No frenó. No pitó. No se salió del carril. Solo tragó saliva y siguió.
Llegó a casa. Abrió la ventana del salón. Puso el telediario sin volumen. Se sirvió un vaso de agua. Y esperó.
Ella entró una hora después, con paso ligero y sonrisa torcida. El pelo recién peinado.
El perfume… distinto.
—¿Qué tal estás? —preguntó ella.
—Mejor. Volví antes. No me encontraba bien —respondió él, sin levantar la voz.
Ella dejó el bolso en la entrada, como siempre.
—¿Y tú, de dónde vienes? ¿Has ido al mercado?
Ella dudó medio segundo. Él lo notó.
—Sí, al mercado. Pero no había casi nada, y me entretuve un poco. He estado paseando.
—¿Paseando? —repitió él—. Con esa ropa…
Ella se encogió de hombros. No sabía qué más decir. Él tampoco preguntó más.
La dejó pasar.
Pero algo se había roto.
Y lo sabía.
Porque a veces, lo más fuerte no es el grito…
sino el silencio del que lo ha visto todo.
Se quedó en el sofá, solo, con la tele encendida. Las imágenes pasaban sin sonido, sin sentido. No sabía en qué canal estaba, ni cuánto tiempo llevaba así.
Pensaba en las opciones.
¿Hablarlo? ¿Callarlo? ¿Seguir fingiendo?.
Por lo que había visto, no era un desliz. No fue un beso de despedida… fue un beso que venía de lejos.
Recordó cosas. Días atrás. Semanas. Meses.
Los silencios nuevos. Las excusas vagas.
Las risas apagadas.
Todo encajaba ahora. Pero entonces no lo vio.
Ella no le llamó para ir a la cama.
Tampoco él habría subido.
Miró el reloj. Las dos y cuarto.
Y supo que esa noche no iba a dormir.
“Lo dejaré hasta mañana”, pensó.
Pero enseguida se corrigió.
“No. No puedo esperar.
Mañana será otro día… y otra vida.”










