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Semana Europea: la movilidad que se celebra y la que se sufre

Foto cedida por Juan José García, de la AV.

Entre exhibiciones y conciertos del Mobility Colvi Week, los vecinos siguen lidiando con Cercanías averiados, autobuses caóticos, obras infinitas y quejas por el ruido.

Redacción.– Colmenar Viejo se volcó este fin de semana con la Mobility Colvi Week, un evento enmarcado en la Semana Europea de la Movilidad que llenó el parque de El Cerrillo de exhibiciones, conciertos y actividades familiares. Hubo charlas técnicas (escasamente concurridas), rutas ciclistas, talleres infantiles, concentración de motos y hasta una muestra de coches clásicos.

El Alcalde, Carlos Blázquez, y el concejal de Movilidad, Jesús Fernández Fuillerat, presentaron la cita como “una experiencia integral para promover la innovación tecnológica y la concienciación ambiental”. En lo de integral les faltó añadir eso que los expertos del marketing llaman la «experiencia de ususario».

Postal optimista

Y es que la realidad cotidiana de los vecinos dista mucho de esa postal optimista. Colmenar Viejo y los municipios del norte de Madrid viven uno de los peores momentos de movilidad en décadas: los cercanías están más inestables que nunca, con averías constantes y una red de larga distancia que, según algunos expertos, “era la mejor de Occidente y han conseguido cargársela”; los autobuses interurbanos, en Colmenar monopolizados por Interbús, acumulan averías, retrasos y falta de frecuencias, mientras que el mapa concesional prometido sigue sin aclararse; y las carreteras, plagadas de baches y obras eternas, suman peligros que nadie audita.

“En un país normal, decenas de responsables del ministerio, de todas las comunidades autónomas, de Adif y de Renfe deberían acabar inhabilitados de por vida. Las políticas públicas de movilidad en España son delictivas”, sentencia uno de los periodistas que mejor conoce el sector a nivel europeo. Y añade: “La formación de maquinistas es nula, los trenes se compran sin estar preparados, las concesiones de buses son un cacao, y las carreteras están en un estado que debería investigarse por su relación con las muertes en carretera”.

Ruido, ruido, ruido

El contraste entre la fiesta institucional y la vida diaria de miles de colmenareños que dependen del tren, el autobús o la carretera para llegar a Madrid es evidente. Mientras se habla de “movilidad del futuro” en los escenarios del Cerrillo, los ciudadanos siguen sufriendo cada día un presente de colapsos, retrasos y precariedad en el transporte.

Y ello sin olvidar que las celebraciones van siempre acompañadas de ruido. Como señalaba ayer una vecina de la zona próxima a la plaza de Toros: «Tremendo los ruidos que nos llegan a las viviendas. Las Vegas, Prado Rosales… Cuando no es por una cosa es por otra. Y ya lo que faltaba, ahora también las motos. ¿Esto no se hacía antes a las afueras?… Tenemos todas calles cortadas»…

O sea, facilitando la movilidad.

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