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Crónica-2 / Intenso Pleno de octubre, entre el vertedero, las distinciones y la partida de los mayores

Plano general del pleno- Foto: Diego Pedrosa

Cuando empezó el Pleno, el Alcalde jugaba con ventaja porque ya tenía la garganta afinada de la sesión de preguntas vecinales, y decidió que de perdidos al río. Actuó al tiempo como portavoz del PP y como presidente del Pleno, lo que le permitió disponer de tiempos sobrados y marcar el paso a todos, abroncando, rectificando y encauzando cuanto se le ponía por delante.

Juan Torres.– El punto álgido llegó pronto, con la discusión del convenio de colaboración con la Mancomunidad de Municipios del Noroeste, convenio que permitirá al Ayuntamiento de Colmenar Viejo la exención del coste del uso del macrovertedero dado que éste se encuentra en su término municipal.

Un millón y medio de euros de ahorro anuales, que repercutirán, lógicamente, en el recibo de basuras de cada colmenareño. Un buen pellizco, las cosas como son, sobre todo si se considera que este ahorro es aplicable para los próximos 20 años.

Carlos Blázquez resumió la postura del equipo de gobierno con un silogismo imbatible: nos gustaría que el macrovertedero no estuviera en Colmenar, pero como está y, previsiblemente, va a seguir estando, hemos conseguido que los demás municipios nos paguen el alojamiento de sus basuras.

Lo dijo con una prosa un poco más enrevesada, pero esta era la idea.

Una izquierda berroqueña

La izquierda de Ganemos Colmenar y Más Madrid no concedió ni un resquicio a la duda en este asunto. No es no, como decían los clásicos. Y allí se lanzaron a explicar que no quieren el macrovertedero, como si la derecha no hubiera dicho ya que ellos tampoco.

Ninguno de los opositores despejó detalles de lo que no les gusta y cómo gestionarlo. No les gusta, y listo.

En cuanto al PSOE, al PSOE de Colmenar Viejo, se encuentra en una etapa de su vida política en la que no es fácil saber si va o viene. Se ha marcado una posición de ecuanimidad y equilibrio tan exquisita que este cronista llega al final de cada punto sin saber exactamente cuál es la posición de Paloma Maroñas y sus huestes, más alimentados de un tiempo a esta parte de la citas latinas de Óscar Monterrubio que de una doctrina partidista sólida y argumentada.

Algún asunto más

Aún hubo algún asunto más innecesariamente crispado, con la participación de otros peones.

La propuesta de concesión de honores y distinciones con motivo del Día de Colmenar Viejo contó con casi plena unanimidad -no podía ser de otra de otra manera, puesto que los grupos lo traían hablado- hasta que se produjo una tarascada absurda del portavoz del Grupo Popular, Jorge Domínguez, con la portavoz de Más Madrid, cuando Estefanía García anunció la intención de su grupo de abstenerse en la concesión del título de Hijo Predilecto a Ginés Bartolomé.

La abstención derivaba de la significación de este hombre en el mundo de la tauromaquia, asunto en el que, como es sabido, este grupo político sostiene una actitud de tolerancia cero.

«¡Con vosotros es que no se puede!», soltó Domínguez muy enfadado ante el anuncio de abstención. Y es que el portavoz popular tiene la costumbre de enfadarse mucho cuando le llevan la contraria -lo que ocurre con frecuencia, como es lógico- y de echar mano de un tuteo faltón cuando tal cosa sucede -es decir, casi siempre.

De nuevo, el Isabel la Católica

Salió a la palestra de nuevo el enésimo intento de Ganemos de que no se derribe el colegio Isabel la Católica. Tanto los socialistas como Más Madrid -interesante intervención del nuevo concejal de este grupo, Carlos Soriano, arquitecto de profesión- jugaron un meritorio papel de apoyo a la propuesta al pedir criterios técnicos que permitan reevaluar el valor arquelógico y patrimonial del edificio.

No hubo manera. El alcalde, que siempre tiene a mano un catedrático de la Autónoma cuando necesita que lo avalen, dijo que ese asunto ya estaba zanjado y que la opinión de algún experto, como el arqueólogo Fernando Colmenarejo, estaba sesgada «porque todos sabemos de qué pie cojea».

La portavoz de Vox, Susana Jiménez, se mostró muy partidaria de que en el nuevo espacio -que se convertirá en un enorme y ultramoderno Centro de Mayores- se instale una placa «o algo así» en recuerdo al antiguo edificio y se proceda a su demolición. Para ser la portavoz de un partido conservador, no parece que su afán conservacionista esté muy acendrado en este caso, si con una placa lo da por conservado.

Hay que entender que Vox tiene prisa porque ostenta la concejalía de Mayores y les gustaría ver el nuevo centro habilitado antes de que concluya la legislatura. «Porque nuestros mayores necesitan un espacio céntrico y bien habilitado en el que echar la partida», afirmó la portavoz.

No sabemos qué piensan los mayores que no juegan partidas.

Las malas formas

Fueron más de cuatro horas de forcejeo dialéctico, casi al tiempo que en el Senado de la nación sus correligionarios andaban a otras cosas.

¿Conclusiones? Carlos Blázquez aguantó bien las dos sesiones -la informal y la formal- a las que acudió preparado y con criterio. Solo le pierden en ocasiones las malas formas, especialmente visibles cuando se enfrenta al portavoz de Ganemos Colmenar, Carlos Gómez, quien gracias a los insultos que recibe («… es usted el más abyecto político…») va camino de convertirse en el verdadero líder de la oposición.

En fin, que fue un Pleno animado y con sustancia municipal, como debe ser.

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