
Capítulo II – El chico del cuaderno azul
Subió en la parada de la Avenida de Madrid, con una mochila colgando de un solo hombro y la mirada escondida tras unos cascos grandes. Tenía unos 16 o 17

Subió en la parada de la Avenida de Madrid, con una mochila colgando de un solo hombro y la mirada escondida tras unos cascos grandes. Tenía unos 16 o 17

Subió en la parada del Zoco. Era bajita, arrugada y elegante, con un pañuelo rojo anudado al cuello. Se sentó sin mirar, suspirando como quien carga una mochila invisible. El

Cada mañana, cuando el reloj aún bosteza y la bruma de Colmenar apenas se ha levantado, él sube al autobús 722. No tiene prisa. No tiene destino. Solo se sienta
¿Quieres estar al día? Entra en nuestro canal de difusión en whatsapp